Libro Autor llega esta semana a la FIL de Lima.
Un Gringo Entre Incas
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MacQuarrie en Cusco. Estará en la FIL junto con Cecilia Bákula y José Koechlin. |
Vine al Perú por primera vez en 1986, como estudiante graduado de antropología en la Universidad Católica del Perú. En esos tiempos se daba una disputa mayor por el control del territorio peruano: entre los terroristas de Sendero Luminoso y el recién electo gobierno peruano. Esa disputa continuó incrementándose durante los cuatro años que viví ahí, entre 1996 y 1990. En 1988 pasé medio año viviendo con el recientemente contactado pueblo de Yora (Yaminahua), no lejos del Parque Nacional del Manu. A pesar de estar lejos del conflicto que sucedía en los Andes, los yoras habían peleado por mucho tiempo por la preservación de una pequeña parte de su territorio (y con el de su cultura) ubicado a lo largo de la remota orilla noroeste del Manu (en el área del Paso de Fitzcarraldo). Por lo menos durante un siglo ellos habían logrado mantener a raya a los madereros, misionarios y exploradores con flechas mortalmente precisas de dos metros de largo. Para el tiempo en que viví con ellos, sin embargo, los yoras ya habían sido contactados hacía varios años. Eran extremadamente hospitalarios a pesar de las dificultades que estaban teniendo en tratar de navegar su curso dentro de lo que para ellos era un mundo exterior extraño y exótico.
No muy lejos de donde vivían los yoras quedaba la antigua y rebelde capital Inca de Vilcabamba –la ciudad que los incas habían construido tras abandonar Cusco para poder proteger su liderazgo y continuar la guerra contra los españoles. Curioso sobre los incas y consciente que muchas de las tribus amazónica en las faldas andinas alguna, pelearan al lado de los incas contra los españoles, finalmente visité Vilcabamba, mucho antes de que fuera despejada por el INC. Fue mientras caminaba en esta “ciudad perdida”, aún cubierta de selva y envuelta en raíces de ficus estranguladores, que tomé en cuenta lo poco que sabía de aquella histórica guerra de guerrillas. Sabía, por supuesto, que los españoles habían capturado a Atahualpa, pero no sabía virtualmente nada del hermano menor de Atahualpa, Manco Inca, o acerca de su esposa, Cura Ocllo, o acerca de la lucha de 37 años de los incas después de la caída del Cusco. ¿Cómo habían logrado convencer a los nativos selváticos que los apoyaran? ¿Cómo habían hecho la transición de enviar ejércitos de 100 mil guerreros contra los españoles a una táctica de guerra de guerrillas? ¿Cómo había hecho una cultura cuya madre patria estaba adaptada a los Andes para reinstalarse en un ambiente selvático colmado de caimanes, tapires y monos? ¿Y qué le había sucedido finalmente a la ciudad rebelde de Vilcabamba? ¿Cuándo y cómo había sido redescubierta?