Entrevistas Las alegrías y tristezas de Lucía Oxenford.
La Igualdad de Sexos es Necesaria
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Siempre bajo los reflectores, Lucía Oxenford actuó por primera vez en las tablas con La bella durmiente. |
Lucía Oxenford (22) es la persona más joven que he entrevistado hasta ahora. Esta “chibola”, como ella a sí misma se llama, es una fiel representante de la cultura joven actual. La veo muy decidida, liberal, desenfadada, suelta de huesos y sobre todo extraordinariamente sincera. Acaba de pasar por un agudo problema mediático que la hizo sufrir en demasía, problema que todavía colea en sus últimos estertores. Veo que lo ha superado y que está dispuesta a comerse el mundo para ser una actriz completa no solo con el tema de la actuación en teatro, cine y televisión sino también con canto y baile incluidos. De casta le viene al galgo. Proviene de una familia de actores eximios: su madre es Ivonne Frayssinet y su padre Marcelo Oxenford, su tía Patricia Frayssinet y sus primas Carolina Cano y Zsa-Zsa Frayssinet y ahí no termina la saga de toda esta gente acostumbrada a la iluminación de las candilejas. Me reúno con ella en el restaurante Costa Verde y tanto en el almuerzo como en la entrevista en sí me enfrento con una bella y detonante actriz en agraz. Vean el porqué.–¿Qué son sus padres para usted?
–Lo más importante, no son convencionales, son locones (sic), son extrovertidos, adorables y siempre nos hemos llevado bien a pesar de las adversidades. Sin su apoyo no sé cómo estaría ahorita (sic) física y emocionalmente.