Local Jóvenes, peruanos y fascistas. Admiran a Sánchez Cerro, Flores y Mussolini.
Los Hombres de Negro
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Domingo 7 de julio, 11 a.m. Enzo Fernández Ciotola, fascista confeso. “Si Haya viera ahora al APRA se volvería heterosexual”, dice. |
Los derechos humanos se aplican a los humanos derechos”, recita levantando el dedo índice. Sorbe un poco de café y se acomoda los anteojos. Su nombre es Enzo Fernández Ciotola, pero podría ser otro. Dice ser el Líder de la Sección de Prensa y Propaganda de Acción Legionaria, una joven agrupación fascista con seguidores en Trujillo, Lima y Tacna. Se manifiesta en contra del aborto, la prostitución, la actual democracia y el MHOL (Movimiento Homosexual de Lima). Se opone al comunismo y al liberalismo, dos ideologías que buscan la abolición del Estado. Y al aprismo, por supuesto. También a la idea de tener ministerios para la inclusión social y la mujer. Al otro lado de la mesa del restaurante del Hotel Bolívar, otro miembro de la agrupación lo escucha. Cada cierto tiempo asiente con la cabeza. No quiere identificarse.
Las demás mesas están casi vacías. Es domingo, 9:30 a.m. Un día de trabajo para los miembros de Acción Legionaria o, como se le conoce coloquialmente, La Legión. Por la mañana salen a correr y practicar artes marciales. Luego, ya uniformados, entonan algunos cánticos del clásico cancionero fascista. “No pretendemos aplicar la doctrina de Mussolini acá, aunque hemos aprendido mucho de ella”, advierte Fernández. “Sobre todo el orden: somos muy disciplinados”. Aunque niegan tener relación con los neonazis detenidos en Ventanilla el 2009, una fuente que siguió el caso asegura que al menos uno de sus miembros habría pertenecido a aquella agrupación.
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Acción Legionaria existe oficialmente desde enero del 2013. Tienen cuenta en Facebook y Twitter (@lalegionperuana). Desde las redes sociales, acosan e intimidan políticamente a quienes consideran sus adversarios naturales. |
A juzgar por sus fotografías, la simbología en sus reuniones es explícita. Camisas negras, banderolas con espadas, ceremonias con fuego y saludos romanos. Sus rostros están difuminados. Allí está la teatralidad, el culto al cuerpo y a la épica de la lucha. El “fetichismo del coraje” del que habló Susan Sontag en su célebre ensayo
Fascismo Fascinante. Dicen que ocultan sus identidades por seguridad. “Es increíble que nadie les diga nada a los comunistas que alzan el puño y se muestran con polo rojo”, se indigna Fernández. “Pero si salen cinco patas vestidos de negro con el brazo en alto, ahí sí todos se escandalizan”. Intentando evitar la sanción social, se han visto en la necesidad de cambiar las fechas de algunas de sus ceremonias conmemorativas. “Imagínate qué pensarían al ver a cincuenta personas vestidas de negro y alzando el brazo frente a la tumba de Sánchez Cerro”, explica. “El titular de los medios sería ‘Fascistas en el Presbítero’”. La Legión es también un círculo de estudios. Leen, exponen con
power points y se toman pruebas. En su biblioteca de lecturas, además de ‘Camiseto’ y ‘Garrotín’, están José de la Riva-Agüero, Julius Evola, el periodista mexicano Salvador Borrego, las ideas de la organización italiana Casa Pound (en honor del poeta Ezra Pound) y la colección completa de la revista peruana
Romana Gens. “Al propio Duce le obsequiaron todas las ediciones empastadas y labradas en plata”, recuerda Fernández.
Al salir a la calle, solo queda posar para el retrato final. De cara al sol, evidentemente. Estamos advertidos. (Escribe: Carlos Cabanillas)