Política Prolongado interrogatorio de Toledo en la Fiscalía puso en relieve sus contradicciones.
El Jilguero de Cabana
 |
Toledo salió del aeropuerto alrededor de las 11 y 30 de la noche del jueves 11. Su seguridad impidió que se le acerque la pequeña “portátil”. |
Alejandro Toledo se dejó ver en el aeropuerto Jorge Chávez alrededor de las 11 y 30 de la noche del jueves 11. Llegó por LAN, directo desde Los Ángeles.
El cordón de seguridad le bloqueó el paso a la infaltable “portátil” de Perú Posible. Media docena de señoras con ramos de flores pugnaban por acercarse al expresidente.
Toledo caminó con algo de dificultad hacia la camioneta ploma Toyota 4x4, de lunas polarizadas, que lo esperaba con el motor encendido. Lo asistieron para subir.
Se esfumó de la escena para recluirse en su casa en Camacho el fin de semana.
El lunes 15 en la mañana reapareció en la sede del Ministerio Público de la avenida Abancay. Con resguardo redoblado, no prestó declaraciones.
Se escucharon algunas vivas de la “portátil”, pero también pifias indignadas.
Toledo fue interrogado por espacio de 7 horas por la titular de la 48 Fiscalía Penal de Lima, Elizabeth Parco, y la procuradora de Lavado de Activos, Julia Príncipe. Se acompañó de su abogado Javier Valle Riestra y la mano derecha de este, Luciano López.
Aunque respetuoso de la reserva de la investigación, Toledo publicó en su cuenta de Facebook menos de una hora después de su salida que inicialmente se adelantó “en emitir opinión” sobre las compras inmobiliarias atribuidas a su suegra que suman casi US$ 5 millones: una mansión en Las Casuarinas y una oficina de lujo en Surco.
“Hoy sé que había una estructura financiera privada diferente”, se justificó.
Consideró que su serie de contradicciones “no altera ni afecta” la verdad que ahora se conoce por la declaración de Yosef Maiman (CARETAS 2291).
Claro que, en siete horas de interrogatorio, Toledo tuvo que cantar mucho más sobre esta historia.
Toledo sigue negando su participación en la conformación de Ecoteva, la empresa cascarón creada para comprar las propiedades y parte de una estructura en la que Maiman dice haber derivado US$ 20 millones para realizar inversiones con la señora Fernenbug de testaferro.
Avi Dan On, exjefe de seguridad de Toledo, tenía firma para disponer de una parte de esos fondos, actualmente congelados en Costa Rica.
La semana pasada, el amigo del expresidente declaró que invirtió un “sencillo” en relación a su fortuna.
Pero la fiscal Parco y la procuradora Príncipe escarbaron en la verdadera situación financiera de Maiman y en la extraña economía de la familia Toledo-Karp.
Porque en Nueva York ha estallado una parte muy distinta de la historia.
El miércoles 10 pasado, Alex Spizz, apoderado –o trustee– de los acreedores de la empresa Ampal, transportadora de gas en Israel que era controlada por el peruano israelí, urgió al Tribunal de Bancarrotas de esa ciudad que su ex CEO, Maiman, sea incluido como parte de la entidad liquidadora de la otrora poderosa corporación que quebró el año pasado junto con el régimen egipcio de Mubarak.
Según Spizz, Maiman está obligado a compartir información “crítica” sobre las finanzas de Ampal.
Precipitó el colapso una millonaria emisión de bonos hecha en el 2008 para pagarle a Maiman por sus acciones en la compañía con la que Ampal estaba asociada en ese país. La deuda se hizo impagable con el repetido sabotaje al gasoducto y la cancelación del suministro.
De esa venta, declaró Maiman, salió la plata de la mansión y la oficina en Lima.
Significativamente, Ecoteva se conformó en febrero del 2012, el mes que fracasaron las negociaciones entre Maiman y sus acreedores, lo que los llevó al actual proceso de bancarrota.
En mayo, Maiman solicitó al Tribunal de Bancarrota la autorización para disponer del dinero de los seguros de Ampal para costear su defensa legal. Se le viene una tanda de juicios interpuestos por sus defraudados acreedores.
En Tel Aviv y Nueva York, Maiman jura que está quebrado, que no tiene un billete doblado en dos, pero en Lima, según la defensa del expresidente, es un millonario atraído por el boom inmobiliario.
En mayo, Toledo calculó en el Congreso que la compra al contado de la casa de Las Casuarinas, pagada en julio del 2012 con US$ 3.75 millones al contado, ya había reportado un 10% de ganancia.
Pero en realidad, según declaró a la Fiscalía Luis Arbulú, el dueño de la casa, quien llamó a ofrecer un precio muy por encima del mercado por una inmueble que no estaba en venta, fue Eliane Karp.
Hoy, con el escándalo, vale cero. A principios de mes, la Fiscalía ordenó el embargo preventivo de ambas propiedades. (E.CH.)