martes 17 de septiembre de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 2294

01/Ago/2013
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre ActualidadVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre NarcotráficoVER
Acceso libre ReligiónVER
Acceso libre JusticiaVER
Acceso libre UrbanismoVER
Acceso libre TeatroVER
Acceso libre LibroVER
Sólo para usuarios suscritos Bienes & Servicios
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos Caretas TV
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Acceso libre Conc. CanallaVER
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos China Tudela
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2300
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Libro La fuerza y constancia de las costumbres folklóricas peruanas vistas a través de sus fiestas más representativas en el libro Perú: fiestas y costumbres.

La Santa Diablada

7 imágenes disponibles FOTOS 

Ver galería

Representación de faena taurina en danza de la huaca-huaca, fiesta Virgen del Carmen (Cusco).

Más de dos años le tomó al fotógrafo Javier Silva Meinel recorrer el Perú de cabo a rabo e introducirse entre danzantes enmascarados, jolgorio y festines desbordados. Su misión era retratar la fiesta popular, el desfogue de un pequeño pero potente paréntesis de la vida cotidiana de las regiones del Perú en el proyecto más ambicioso que se hubiera hecho hasta la fecha relacionado con las fiestas del país, el libro Perú: fiestas y costumbres. La empresa Backus se había propuesto imprimir en más de 400 páginas la historia vívida de las festividades en letra e imagen en el año 97 y dieciséis años después volvería a sacarlo al mercado y en qué mejor momento que en Fiestas Patrias. El reto era vivirlo y junto a Arturo Jiménez Borja, autor de los textos, Silva pudo narrar la música, la danza y el regocijo en ferias, templos, plazas o santuarios. Así como también la evolución de las manifestaciones antiguas, tan importante para reafirmar su identidad. Una atmósfera de embriaguez de colores y representaciones de una tradición que se llevaba (y se lleva) por dentro. No podría ser de otra forma.

Las imágenes reflejan la ansiedad participativa, ese imperioso deseo de comunicarse con el cuerpo y la expresión, el juego, el carnaval, sus aspectos teatrales y, como dice Max Hernández en su introducción, este ritmo universal de tensión y distensión que guardan la música y la danza, casi siempre de la mano. Están La Marinera en La Libertad, La Candelaria en Puno, Las Cruces de Porcón en Cajamarca, el Inti Raymi en Cusco, el Día de los difuntos en Piura, Nuestra Señora del Rosario en Lima e innumerables festines más retratados por el ojo de un personaje más al que, créase o no, le tomó años atreverse a retratar a los protagonistas de su historia. (Ailen Pérez B.)


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista