Dueño de Nada Escribe: RAFO LEÓN
De ONG a OSC
Lima, 1 de agosto de 2013
En cada país, en cada cultura, las ONG tienen una imagen precisa. En EE.UU. son los núcleos donde se concentra la izquierda civilizada. En España se las asocia con derechos de minorías y con cooperación internacional. En Argentina y Chile, salvo coyunturas de alta conflictividad, son unas instituciones más de la sociedad civil, que no polarizan. En nuestro medio, en cambio, estas entidades cíclicamente se transforman en el enemigo principal del sistema. En los azuzadores de los conflictos, en una panda de comechados que viven gracias a las donaciones de las buenas conciencias europeas, en organismos de fachada del terrorismo. Por otro lado, y es algo que me consta por mi trabajo viajero, entre las poblaciones de base las ONG no tienen la mejor prensa del mundo. Hay lugares en el campo en los que si te confunden con un funcionario de una de esas instituciones, puedes salir muy mal parado.
Lo que llama la atención es que Papapancho, el nuevito y francote pontífice, en su último discurso antes de dejar Brasil haya dicho lo siguiente: “Quiero lío en las diócesis, quiero que se salga afuera. Quiero que la Iglesia salga a la calle. (…) Las parroquias, los colegios, las instituciones son para salir. Si no salen, se convierten en una ONG. Y la Iglesia no puede ser una ONG”. Me llama la atención porque si lo que Pancho quiso metaforizar como instituciones burocráticas, retóricas y de escritorio, mucho más claro y exacto hubiera sido hacer referencia a las gubernamentales y no a las no gubernamentales. Sobre todo teniendo en cuenta de que en las cuatro últimas décadas, las principales fuentes de financiamiento para el sistema oenegístico han sido grupos católicos europeos, cercanos a las convicciones que hoy exhibe Su Santidad. Una posibilidad es que Pancho haya hecho un tantico de populismo, sumándose a las fobias que las ONG han sembrado en muchos pueblos de América Latina. Otra, que haya querido poner en su lugar a las financieras de la iglesia confesional.
Hoy, domingo 1 de agosto, aparece Giampietri entrevistado en El Comercio. Cuando Milagros Leyva introduce el tema de las ejecuciones extrajudiciales en el rescate de la Embajada de Japón, el marino va a la yugular de las ONG y acusa a IDL y a APRODEH de ser organismos ligados al MRTA, sin ninguna sustentación.
Por su lado, hacen bien las ONG en cambiar su nombre, ahora se llaman Organismos de la Sociedad Civil (OSC). Pertenezco a la generación ONG y he trabajado en algunas en varias oportunidades. Se les podrá objetar muchas cosas, pero temas de importancia gravitante se han desplegado y han avanzado merced al trabajo de estas. Salud, educación, derechos humanos, feminismo, minorías sexuales, asesoría jurídica, libertad de prensa, investigación, temas ambientales. Que haya ONG oportunistas, ineptas, poco claras con el manejo de sus fondos, no descalifica al sistema. A mi modo de ver, la mayor cojera de estas es precisamente no haber constituido un sistema, del cual emergiera un partido político. Han funcionado y funcionan como clubes aislados y hasta en competencia unos entre otros por captar bases de trabajo. En el campo se escucha –sin que me conste– que muchas ONG pagan sueldo a la gente para que sea su clientela y así figurar en los informes para las financieras. Puede ser, pero nada justifica que Giampietri desplace groseramente responsabilidades gravísimas a dos entidades serias. Y reitero que sigo sin entender a Papapancho. Sobre todo porque nadie podría decir que sus palabras fueron mal interpretadas porque Su Santidad no habla bien el castellano. (Rafo León)