Su defensa va a recusar a la magistrada por estar emparentada políticamente con Alberto Wetzell, abogado de Pinkas Flint, personaje que en un primer momento de la investigación fiscal fue considerado como sospechoso.
Wetzell fue enviado por Pinkas a la residencia Fefer apenas fuera confirmada la muerte de Myriam. Desde entonces tuvo particular interés en seguir los detalles de la investigación policial.
Otro frente se libra en el Ministerio Público.
Desde el 17 de julio, Richard Saavedra, de la 56 Fiscalía Penal de Lima, tiene los mensajes de texto y correos electrónicos cursados entre Ariel Bracamonte y Julio Moscol horas antes del crimen. Hasta el momento no se pronuncia si hay mérito para abrir investigación, lo que ha llamado la atención del Fiscal de la Nación.
En la siguiente misiva, Eva cuenta sobre el cambio en su vida siete años después del asesinato de su madre. (P.C).
Las Cartas de Eva XII
Me hubiera gustado tener la libertad de empezar este texto como hubiera querido, pero es agosto, y solamente puedo comenzar diciendo que hoy, jueves 15, se cumplen 7 años del asesinato de mi madre.
Una semana después de que la mataron era su cumpleaños. Cumplía 52 años el 21 de agosto. Sí, el día de la nueva audiencia ante el juez dirimente.
El hecho de que el día 21 sea la nueva audiencia de la que depende mi vida (una vez más) y a la vez cumpleaños de mi mamá, lo convierte casi en un símbolo. Es la unión de dos pérdidas en mi vida: la de mi mamá y la de mi libertad… es decir, prácticamente de mi vida entera.
Pero más que hablar de lo que significa agosto para mí, voy a hablar de lo que significan esos 7 años.
Siempre he sentido que la gran mayoría de gente, desde el comienzo me ve como “la chica que mató a su madre”, o como “la chica que no mató a su madre”. Para bien o para mal, pero el punto central de lo que siempre han visto en mí es si maté o no maté, si soy culpable o inocente. Ni siquiera después de creer que soy inocente, se ponen a pensar en que soy una persona que perdió a su madre de una manera espantosa; en que todavía hay una parte de mí que espera que vuelva, pero pasan los años y no regresa, ni va a regresar, y es que simplemente mi mamá desapareció un día y punto.
No sé cómo sería mi vida ahora, 7 años después, si no me hubieran echado la culpa de su muerte. No sé si la herida ya estaría cerrada. Lo que sé es que no voy ni en la mitad de ese proceso de duelo, que no estoy para nada cerca a aceptar y asumir que mi madre ya no está en este mundo.
Todo este problema legal me ha truncado no sólo la vida, sino también procesos como ese. La cárcel, el juicio y todo lo mediático han hecho que la herida no sólo no se pueda cicatrizar, sino que se infecte. Quizá si la vida (y algunos policías, algunos jueces y algunos fiscales) hubieran hecho bien su trabajo desde el comienzo, hoy, jueves 15 de agosto del 2013, no me dolería igual que el 15 de agosto del 2007, 2008, 2009, 2010, 2011, 2012. Quizá.
Hoy se cumplen 7 años del asesinato de mi madre y 7 años de lágrimas, de miedo, de estar permanentemente expuesta, de esperar algo que no llega a pesar de los años.
Y hablando de aniversarios, en 1 mes y 3 días voy a cumplir cuatro años en la cárcel. Van a ser 4 años desde que me encerraron y sigo esperando que la justicia aparezca. Sigo sin saber qué va a ser de mí, sin saber si por fin esta tragedia de casi una década va a terminar (terminar en parte, porque siempre voy a tener que vivir con la falta de mi madre), o si simplemente estoy otra vez a puertas de un juicio, a puertas de renovar una vez más las imágenes en la tele, de volver a sentarme junto al asesino de mi madre y tener que comportarme “correctamente”, de pasar una vez más por todo el desgaste físico, emocional y psicológico que es un juicio oral (aunque realmente creo que a estas alturas ya no hay en mí mucho que desgastar).
No es justo. No es justo que 7 años después de la muerte de mi mamá la mayoría de administradores de justicia que ha tenido este caso en sus manos, no haya hecho NADA bien.
No es justo que esté encerrada hace 4 años y que, contando con los beneficios penitenciarios y esas cosas, entre espera y espera me estoy pasando aquí el mismo tiempo que me pasaría si fuera culpable. No es justo que no pueda cerrar mi herida ni que tenga que vivir hasta el día de hoy con la muerte de mi madre TAN presente en mi vida, y no sólo por mi dolor, sino por lo mediático y lo “legal”.
Probablemente suena a manipulación, pero no lo es, y tengo que decir que a estas alturas SÉ que no voy a aguantar pasar de nuevo por todo lo que significa un juicio. Pienso y trato de creer, una vez más, en la justicia; en que sí, tuvo que pasar 7 años pero ya acabó… pero por momentos hago el ejercicio de imaginarme pasar por un juicio, y sólo puedo pensar que no es justo, que han investigado mi vida durante años, y no sólo investigado, sino escudriñado y violado mi vida privada y cada parte de mi.
Incluso han deformado y tergiversado la información como les ha dado la gana, y no han encontrado una sola cosa que me vincule al asesinato de mi madre PORQUE SOY INOCENTE; que no sólo se han ido cayendo los supuestos indicios en mi contra, sino que se han ido encontrando pruebas que apuntan a otra persona (sin contar todo lo que NO se ha investigado), que no había ningún motivo para que me encierren y me enjuicien en un principio, y hoy, 4 años después, no sólo no hay motivos sino que es un abuso, una tortura y una violación a mi derecho a la vida.
Me pregunto cuántos más, hasta cuándo va a seguir esta historia. ¿Es que tengo que demostrar mi inocencia? ¿No es al revés?
Me pregunto también cuándo voy a empezar a vivir, a sanar todo esto, cuándo voy a poder estar con mi papá, cuántos años más tienen que pasar…
Hoy es 15 de agosto del 2013 y no es justo. ( Escribe: Eva Bracamonte)