Restaurantes De la picantería al recreo turístico: las nuevas opciones culinarias arequipeñas.
Típika de Arequipa
 |
Ofertando el kankacho, lechón crocante. |
Lejanos están los tiempos en que las picanterías arequipeñas eran recintos populares frecuentados por poetas, abogados y bohemios de toda laya, quienes con un vaso de chicha y picantes a discreción compartían una mesa larga de banca común mientras alternaban versos con yaravíes y platos típicos. Esas picanterías prácticamente han desaparecido. Los comederos de tierra apisonada frecuentada por aves de corral han cedido el paso a los recreos turísticos, donde si bien todavía se sirven platos típicos de la culinaria arequipeña, la sazón se ha suavizado más por concesión turística que por técnicas avanzadas de cocción. La mesa que albergaba a propios y extraños se ha reducido, la dueña ya no está en la cocina y a nadie se le ocurre recibir al parroquiano con un vaso grande de chicha.
Sin embargo, estos locales suelen andar a tope de turistas, atendiendo doscientos cubiertos en simultáneo con un servicio descuidado y olvidadizo.
El Típika es un restaurantes que está creciendo en aroma de popularidad. Su cocina es correcta y está manejada por Roberto Roque, cocinero autodidacta que empezó en el hoy desaparecido Chez Nino, continuó en el Sambambaia’s y hace seis años está al frente de un equipo de 8 cocineros en el Típika.