Arte Los Acuarelistas Arequipeños (1840-1940), del periodista Omar Zevallos, el primero de dos tomos dedicados a esta escuela pictórica bajo el volcán.
Acuarela Characata
 |
Viejo fumando (1895), de Carlos Baca-Flor. Acuarela de 39,5 x 51 cm. Parte de la Colección Museo de Arte de Lima. |
Bautizados con lava en la frente, los arequipeños pertenecen a la larga tradición de diluir colores con agua. “La acuarela es una de las técnicas de la pintura que ha caracterizado a los artistas nacidos bajo el volcán”, precisa Zevallos en el prólogo. Su último libro es una celebración del color que tardó más de dos años y medio de investigaciones.
El autor rastreó las raíces del arte en periódicos amarillentos, archivos vetustos y revistas polvorientas. Por esa senda llegó hasta mediados del siglo XVIII, cuando el pintor arequipeño Fernando Zeballos trajo un rollo de láminas del Museo de Louvre para enseñarle dibujo clásico a sus alumnos. Desde ahí en adelante la lista es larga y rica en matices: José Álvarez y José Luis Villanueva (fundadores de lo que sería el Centro Artístico de Arequipa), Manuel Masías, Manuel Alzamora, Casimiro Cuadros, el gran Jorge Vinatea Reinoso, Manuel Morales Guzmán, Federico Molina, Guillermo Mancilla, Oswaldo López Galván, Fermín Álvarez, Carola Arrisueño, Carlos Baca-Flor, Víctor Martínez y los talentosos hermanos Teodoro y Alejandro Núñez Ureta.