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Entrevistas William Paco Castillo, nuevo abogado de Fujimori, reconoce que no ha hablado con los hijos ni con César Nakazaki ni la bancada.

‘Solo Necesito su Autorización’

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“La visita de algunos congresistas no le hacen tanto bien. Afectan su estado de ánimo”, apunta Castillo.

El abogado William Paco Castillo es la última ficha puesta en el confuso tablero de damas chinas fujimoristas.

Apareció casi de la nada, para el desconcierto de los congresistas y del propio abogado César Nakazaki, y debutó como defensor de Alberto Fujimori con la solicitud del arresto domiciliario para su patrocinado, idea que según la última encuesta de Ipsos cuenta con un 56% de simpatías.

Según explica, su presencia obedece a una decisión exclusivamente tomada por el ex presidente. Aunque no quiere dar el nombre del “amigo” que lo recomendó, todo indica que este es el ex alcalde de Miraflores, Germán Kruger.

Nakazaki tomó distancia de la idea del arresto domiciliario y dijo que él seguirá al frente de los casos que ya veía. Castillo anunció que de aquí en adelante él se hará cargo de la nueva estrategia del ex presidente.

Muchas cejas se alzaron con el anuncio de Nakazaki, quien dijo que esta semana Fujimori sería sometido a nuevas pruebas psiquiátricas “porque el tratamiento contra la depresión no viene funcionando”.

La parlamentaria Luz Salgado llegó a declarar que la bancada fujimorista financia los honorarios de Nakazaki, quien ha dicho que percibe US$1000 mensuales por defender a Fujimori. Castillo asegura que trabajará ad honorem: “es un honor”.

Desde su salida del Poder Judicial (2001), Castillo ha estado dedicado a la docencia universitaria en la U. N. Federico Villarreal, de la que es graduado, la U. San Martín y hasta la U. Garcilaso de la Vega. Además ha llevado casos aislados de defensa de particulares, principalmente extranjeros, en el Tribunal Constitucional.

–Su nombramiento ha causado sorpresa hasta en el fujimorismo. ¿Cómo llegó al ex presidente?
–He seguido muy de cerca el enjuiciamiento al cual ha estado sometido Alberto Fujimori y jurídicamente hablando me ha parecido muy mediático, muy sujeto a intereses políticos. Un amigo del presidente me dijo vamos a conversar con él y finalmente él (Fujimori) decidió encomendarme cinco casos puntuales.

–¿Cuáles son?
–El primero es la variación del cumplimiento de la pena para que sea en un domicilio. El segundo punto que me ha encargado es que haga un estudio, un análisis de todo lo juzgado por la sala presidida por el doctor César San Martín, para ver la viabilidad de un recurso extraordinario de revisión en la hipótesis de que hubiera deslegitimación en algún aspecto que motivó su sentencia.

–¿Qué responde a las opiniones sobre la imposibilidad de su pedido de arresto domiciliario?
–Si existe el arresto domiciliario dentro del proceso, un juez tiene que extenderlo fácilmente a la ejecución penal porque forma parte del sistema penal. Lo que no está prohibido, está permitido. Solo necesitamos un juez que no se deje someter a la presión mediática y que aplique la norma y favorezca al presidente.

–El Consejo Nacional de la Magistratura lo destituyó por solicitar, vía su miembro de seguridad, una coima de US$ 2,500 a la señora Liliana Lam a cambio de emitir una sentencia que la limpie del cargo de estafa y defraudación.
–Sucedió en 1998 y no estuve involucrado en ningún aspecto. El Poder Judicial y el Ministerio Público se encargaron de demostrarlo en sendas resoluciones. Cuando viene la persecución a todo lo que relacionaban con Fujimori, entonces se reabren procesos y conmigo se cometió una persecución. Judicialmente ya estaba terminado. Sin embargo reabren eso bajo el argumento que no se había actuado bien una prueba, que yo formaba parte de este aparato que le llaman de control del Poder Judicial.

–Sus fallos también beneficiaron a Vladimiro Montesino y al Grupo Colina.
–A Montesinos no lo he beneficiado en nada. En 1995 el Congreso dio la llamada Ley de Amnistía. Los beneficiados no solo fueron el Grupo Colina, sino varias personas que lucharon por la pacificación. Una jueza declaró inaplicable esa ley. Subió a la sala que yo presidía, la Undécima Sala Penal Superior, y nosotros debatimos eso. Éramos tres vocales y si hubiéramos sido digitados hubiera salido una resolución unánime, pero no. Eso se fue a la Corte Suprema y la corte nos dio la razón. En esa Corte Suprema hay vocales supremos vigentes.

–¿La nueva evaluación psiquiátrica para Fujimori está dentro del pedido de arresto domiciliario?
–Ese tema lo está viendo el doctor Nakazaki en un proceso nuevo y que, según he leído porque yo no he conversado con él, la estrategia que él tiene está relacionada con la pericia que usted me menciona. El doctor Nakazaki está a cargo de los procesos que aún tiene el presidente.

–Se dice que por problemas de salud Nakazaki visitaba poco a Fujimori. Usted ¿cada cuánto conversa con él?
–Todos los días me reúno personalmente con él. Afinamos la estrategia y conversamos de diversos aspectos. Es un estadista y me encanta oírlo. Soy un poeta y alguna vez escribiré un libro con memorias. La presencia de un abogado para su patrocinado, sobre todo en las condiciones del presidente, es el mejor paliativo.

–¿Cómo lo ve?
–De semblante, muy bien. Es su temperamento oriental pero la procesión es por dentro. Tiene profundos dolores en el cuerpo y el alma, pero su semblante está bien. Y sobre todo está absolutamente lúcido, por si acaso.

–¿Al decir eso no se va contra la estrategia del indulto?
–Yo no la seguí. La depresión es considerada una enfermedad. Yo he tenido cuadros de depresión tremendos.

–¿Es fujimorista?
–Soy un simpatizante de la justicia.

–¿Ha conversado con los hijos de Fujimori?
–No. Supongo que en algún momento se va dar. En realidad solo necesito de la autorización y confianza del patrocinado, en este caso el presidente Fujimori, que me ha honrado al designarme como su abogado.

–¿Ha conversado con algún miembro de la bancada?
–No.

–Pero algunos congresistas visitan seguido a Fujimori.
–Creo que esas visitas no le hacen tanto bien al presidente. Afectan su estado anímico. He leído a través de los medios que incluso se han pronunciado sobre el pedido (del arresto domiciliario) de forma desconocedora. Recomendaría que se documenten antes de responder. (Entrevista: Eloy Marchán)


 


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