Internacional Tras el mortífero bombardeo contra un suburbio de Damasco, con presuntas armas químicas, Siria se enfrenta a la posibilidad de un ataque relámpago de EE.UU.
Siria: En la Línea de Fuego
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Bashar Assad niega el uso de armas químicas, pero el gobierno de Obama indica lo contrario. Se estudia una ofensiva con ataques desde barcos de guerra en el Mediterráneo, misiles y 'drones'. |
Después de dos años y medio de guerra civil, dos millones de desplazados y más de cien mil muertos, el empleo de armas químicas contra población civil indefensa en un suburbio de Damasco el 21 de agosto pasado, ha puesto a Siria al borde del caos y plantea el escalamiento del conflicto con participación militar de las potencias occidentales. Obama había trazado una “línea roja” cuando advirtió a Assad que no toleraría el uso de armas químicas. Con la credibilidad de EE.UU. en la línea, se ponderan las opciones.
La “niebla de la guerra” impide ver con precisión los alcances de lo que está ocurriendo. Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, afirma que no queda duda que fue el régimen de Assad el que utilizó las armas químicas. Francia, Gran Bretaña y los países que integran la Liga Árabe son de la misma opinión.
El régimen sirio niega el uso de armas químicas; sostiene que no tiene sentido hacerlo en un suburbio de Damasco controlado por los rebeldes a quienes acusa de haber utilizado gas sarín fabricado artesanalmente para provocar un ataque de EE.UU.
Rusia concuerda con el régimen de Assad al cual sigue aprovisionando de armas; afirma que cualquier acción armada que no provenga del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas será una violación del derecho internacional (que nunca le hizo perder el sueño). Alerta que un ataque militar arrojará a toda la región al caos y que todos resultarán perdedores, en especial EE.UU. que es bueno para comenzar guerras que acaba perdiendo, desde Vietnam hasta Irak y Afganistán. Rusia impulsa una conferencia diplomática que permita una solución política de la crisis en Siria.
Mientras tanto, la misión de las Naciones Unidas sigue investigando con grandes dificultades si se emplearon armas químicas en Damasco, blanco de francotiradores en el primer día en el campo. Muchos la consideran extemporánea pues los rastros deben haberse borrado. Por otra parte, no está en su mandato identificar responsabilidades por el uso de esas armas.
LAS OPCIONES MILITARES
Barack Obama, que llegó a terminar con las guerras, se resiste a comenzar una de tales dimensiones. Ha dejado claro que no habrá tropas en Siria; se busca privilegiar una especie de “operaciones quirúrgicas” con utilización de aviones teleguiados ('drones') y misiles. Esta intervención tendría por único objeto castigar al régimen sirio por haber usado armas químicas; basta por ello bombardear pistas de aterrizaje, depósitos de municiones o centros de comunicaciones.
Bloqueado el camino de una represalia ordenada por las Naciones Unidas por el veto de Rusia y China, Obama baraja una acción militar en conjunto con la mayor cantidad de aliados que sea posible. Se plantea una acción similar a la ejecutada por Bill Clinton en la ex Yugoslavia, con participación de la OTAN, a la cual pertenece Turquía.
Un tercer elemento de la estrategia es que, al menos por ahora, no se busca un cambio de régimen. Es decir, que Assad seguiría en el poder. Esto, que parece una locura, obedece al hecho que los rebeldes han sido profundamente infiltrados por Al Qaeda hasta el extremo de no poder saber quién es quién. El antecedente de Libia está demasiado caliente como para no cuidar que el otro enemigo acceda al poder gracias a las acciones de EE.UU. y sus aliados.
EL CAOS GENERALIZADO
Las consecuencias de la guerra civil siria para la región son graves. Ya el conflicto sirio ha desbordado hacia Líbano, donde tiene su asiento Hizbolah, grupo de musulmanes shiítas estrechamente aliado a Irán y que está prestando apoyo militar al régimen de Assad. Se especula que Israel ha estado detrás de los coches bomba que explotaron en Beirut en un vecindario controlado por Hizbolah, quien tiene numerosos misiles apuntados a Israel.
Assad, por su parte, ha dicho que en caso de un ataque militar utilizará todos los medios con que cuenta. ¿Incluidos los armamentos químicos? El ataque puede dirigirse a Turquía o a Israel, o a ambos. En ese caso, cabe preguntarse qué hará Irán. Se afirma que Arabia Saudita es uno de los grandes contribuyentes a los rebeldes sirios y tiene gran influencia en los países de la Liga Árabe. Egipto, por su parte, mantiene una situación de inestabilidad muy peligrosa en este contexto.
Se trata, por lo visto, de una pendiente muy resbalosa. De allí que el paso que siga en este proceso se podrá saber cuál fue pero pasarán años para saber en qué terminó. (Escribe: Luis F. Jiménez)