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Internacional Demócratas se volcaron a las calles para celebrar histórica gesta de Martin Luther King.

A 50 Años del Sueño

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“Tengo un sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel, sino por su reputación”, proclamó Martin Luther King, en 1963.

Los 50 años de la Marcha sobre Washington y del discurso de Martin Luther King sobre su sueño de la igualdad racial encuentran a la sociedad de EE.UU. polarizada entre el extremismo del Tea Party, que ha capturado al Partido Republicano, y los sectores que impulsan avanzar en la igualdad racial y atacar el desempleo y la inmigración.

El 28 de agosto de este año se cumplieron 50 años de la Marcha sobre Washington “por la libertad y el empleo”. En el Lincoln Memorial y ante una multitud de 250,000 personas, Martin Luther King pronunció su famoso discurso sobre su sueño de alcanzar la igualdad racial.

Harold Forsyth: “Yo tengo un sueño”

La marcha y el discurso fueron un hito de la historia reciente de Estados Unidos; cambiaron el curso político de una sociedad abrumada por los crímenes raciales y por una desigualdad absurda. En 1964 se aprobó la ley sobre Derechos Civiles y en 1965 la ley de Derecho al Voto, esta debilitada por una sentencia reciente de la Suprema Corte. El acto del miércoles 28 contó con la presencia del presidente Barack Obama y de los expresidentes Jimmy Carter y Bill Clinton.

El sábado 24 de agosto, como adelanto, se realizó una concentración que reunió unas 100.000 personas que se movilizaron de todos los rincones de EE.UU.

LO QUE SE JUEGA

Las celebraciones ocurren en un momento en que el Partido Republicano agudiza su ataque contra Obama con una saña que disimula mal los rezagos de racismo que todavía, 50 años después del discurso, plagan la sociedad de Estados Unidos. Hay sectores que no digieren que su Presidente sea un “afroamericano”.

Los republicanos plantean privar de fondos al seguro de salud que denominan “Obamacare” y, de no lograr su anulación, buscan cerrar el gobierno federal al no aprobar el incremento del techo de la deuda para mantener su funcionamiento. Juegan, además, con la idea irresponsable de iniciar un juicio político (impeachment) contra Obama. Con su mayoría en la Cámara de Representantes, los republicanos impiden adoptar una ley que resuelva el problema de 11 millones de inmigrantes indocumentados. La promisoria recuperación económica sufriría con estas medidas.

El tiro puede salirle por la culata al Tea Party, que ha capturado el Partido Republicano, pues arriesga provocar una ruptura con los elementos moderados que hoy están bajo el chantaje de los “grupos de base” extremistas. Sin embargo, se entusiasman con la idea de recuperar el control del Senado en las elecciones a realizarse en 15 meses.

De allí que la celebración de los 50 años se realizo en un ambiente de exasperación de los extremistas del Tea Party y de la exaltación de los sectores que apoyan avanzar en la igualdad racial y atacar los problemas sociales como el desempleo y la inmigración. El sueño de ML King ha avanzado pero falta mucho para alcanzarlo; la larga marcha para forjar la hermandad del género humano continúa. (Escribe: Luis F. Jiménez)


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