Personajes El renovado romance entre la izquierda y la agenda verde con miras al 2016. Marco Arana y Rocío Silva Santisteban lideran la opción ecosocialista.
El Amor del Padre Arana
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Marco Arana se ha manifestado más de una vez a favor de que el celibato sacerdotal sea voluntario. |
La lógica del binomio o
power couple sigue vigente en la política latinoamericana. Allí está el tándem Mujica-Topolansky, el equipo Fernández-Cedeño, el dúo Funes-Pignato y, por supuesto, la señora Kirchner. A nivel nacional, el matrimonio Humala-Heredia parece marcar una tendencia.
El pasado lunes 2 de setiembre la escritora Rocío Silva Santisteban, presidenta de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos (CNDDHH), confirmó al diario La República su relación de pareja con Marco Arana Zegarra, líder del Movimiento Tierra y Libertad (TyL).
En la entrevista se deja abierta la posibilidad de un escenario ya anunciado por el propio Arana: su probable candidatura encabezando el Frente Amplio de Izquierdas (FAI). Evidentemente, esa ruta hacia el 2016 viene empedrada de algo más que buenas intenciones. El pésimo manejo de Conga por parte de Yanacocha ha elevado al estrado nacional a Gregorio Santos, presidente regional de Cajamarca con legítimos apetitos propios.
Ya se escuchan las primeras críticas desde la propia izquierda. “¿No entra en conflicto la labor de Rocío Silva Santisteban como Secretaria Ejecutiva de la Coordinadora de Derechos Humanos cuando aparentemente prioriza la agenda de su flaco, de su partido?” preguntó la socióloga Malú Machuca. El cuestionamiento es más una advertencia, pues no existen denuncias concretas de algún conflicto de interés. Pero es también una respuesta a este tweet del propio Arana (@vozdelatierra): “Muchos derechohumanistas limeños-as más preocupados por educación sexual q por destrucción de lagunas #CongaNoVa Q lejos está Lima del país”. Corrigiéndolo, Silva Santisteban (@pavese) respondió que el Estado debe garantizar ambos derechos.
Es sintomática la incapacidad del ex sacerdote de articular ambas causas en un discurso. Salvo el modelo económico, todo es ilusión para gran parte de la izquierda y la derecha peruanas. Tal parece ser el lema de quienes ven en la lucha contra los crímenes de odio y el feminicidio meras batallas secundarias. Tan equivocado como creer que la agenda verde es parte de una escala de valores postmateriales en regiones como Cajamarca. Para ser consecuente, la izquierda economicista que encarna Arana tendría que ser abiertamente pro minera, recitar la Oda al cobre de Pablo Neruda y repetir aquella vieja frase de Salvador Allende: “el cobre es el sueldo de Chile”.
Luego de decepcionarse de Humala, cierta izquierda parece dispuesta a cambiar el uniforme militar por la sotana, a apoyarse en las Fuerzas Armadas y la Iglesia Católica para capear la crisis de representación. “Dos instituciones tutelares profundamente jerárquicas que se imponen con la uniformidad de sus discursos a la vez que seducen con la aparente eliminación de las disonancias”, dice el sociólogo Guillermo Nugent, autor El orden tutelar (Desco, 2010). “Freud las llamó las masas artificiales”, agrega.
¿Qué le depara a la sociedad civil de izquierda de aquí al 2016? Un rosario de dudas. (Carlos Cabanillas)
Granadillas
Me enseñaste la forma elegante
de comer granadillas.
Durante los 50 años de mi vida
las abrí rompiéndolas con la punta de las mesas
luego absorbía y generalmente
embarraba hasta mi alma en el proceso.
Pero llegaste tú.
Con tus manos limpias y tu espera larga
con las siete piedras dentro de tu cuerpo
con los pequeños consejos.
Así agarraste el cuchillo
destapaste la granadilla limpiamente
casi sin darte cuenta
dejando de lado todos los requiebros
conversando sobre las cosas del día
mirando distraído las comisuras de mis labios
algo tan simple y cotidiano
como hacer pan
como rezar
como decir, a la mañana siguiente
buenos días y besarnos
como cambiar el mundo.
Una granadilla y su pulpa
una cucharita y la dulzura de la fruta madura
una nada y todo contenido en ese gesto.
Buenas noches, vamos a cambiar el mundo
porque hemos comenzado a comer granadillas
entre dos.
Rocío Silva Santisteban - diciembre 2012