Opinión “Aranda Arrieta vive actualmente en Aquia, según me informa su cuñado, el lingüista Augusto Alcocer”.
Servando
Servando, este es el nombre de guerra que asumió Arturo Aranda Arrieta, natural de Aquia, Áncash, cuando se incorporó al movimiento guerrillero (MIR) de Luis de la Puente Uceda, en 1965. Dentro de dos años estaremos evaluando tal hecho histórico, al cumplirse medio siglo de acontecido.
Pero de algún modo ya empezó el balance, como diría José Carlos Mariátegui, y, entonces, es el momento oportuno para echar leña al fuego. Acaban de aparecer dos documentales fílmicos sobre los actos revolucionarios del MIR y del ELN. En tales recuentos asoman políticos e intelectuales de lo que fue la izquierda en las décadas de los 70 y 80, cuando el comunismo en el Perú reventó en 40 organizaciones marxistas que enarbolaban la bandera de la lucha armada y polemizaban, hasta la estupidez, sobre el carácter de la sociedad peruana.
No dudo que mi función, más allá de la “teoría del compromiso” que proponía Jean-Paul Sartre, es echar leña al fuego. Nunca he sido bombero y lo de incendiario perdió crédito desde el día que César Vallejo fue acusado de piromaniaco y condenado a prisión. Tengo, sí, rabo de paja. De otro modo no podría entrarle a la danza del alcatraz.
En ambos documentales hay silencio absoluto sobre Arturo Aranda Arrieta, uno de los pocos sobrevivientes del foco guerrillero que dirigió el propio Luis de la Puente en Mesa Pelada, Cusco. El otro foco estaba en Púcuta, Satipo, y lo dirigían Guillermo Lobatón y Máximo Velando, aunque el real conductor fue Juan Paucarcaja, un heroico líder campesino. Como suele ocurrir con una sarta de cohetes, el tercer foco del MIR, ubicado en las alturas de Piura, encomendado a Gonzalo Fernández Gasco y a Elio Portocarrero, nunca reventó.
A quienes me reclaman autoridad para mencionar la candela, les aclaro que en 1959, cuando Luis de la Puente cuestionó a la dirigencia del APRA en el congreso de Trujillo, yo tenía 17 años y era subsecretario general del comando universitario aprista de la Cantuta. Como tal, me adherí a la moción de Luis de la Puente y los llamados apristas rebeldes.
Justamente fueron los medios visuales, en especial la fotografía y el afiche, los que difundieron la imagen de Arturo Aranda Arrieta, no solo en el Perú sino en el mundo entero. En particular aquella foto en la que aparece Luis de la Puente con una chompa cuello de tortuga, binoculares y pantalón de diablo fuerte. Al fondo se divisa a Arturo Aranda Arrieta.
Por desgracia, el sobreviviente de un acto histórico resulta peligroso. Puede reclamar el sitial que ocupan quienes nunca se tiraron al monte. Entonces, así como hizo Stalin con Trotski, el sobreviviente de Mesa Pelada fue borrado de todas las fotografías en donde se le veía al lado de Luis de la Puente. Luego fue acusado de infiltrado y agente de Seguridad del Estado.
Si estoy equivocado, que me aclare mi amigo y camarada del MIR Ricardo Gadea. Arturo Aranda Arrieta vive actualmente en Aquia, según me informa su cuñado, el lingüista Augusto Alcocer. (Por: Gregorio Martínez )