Historia Registro único del hacinamiento extremo. CARETAS logró sacarlo mediante contrabando periodístico.
La Avalancha Inaudita
En las embajadas pueden darse episodios extraordinarios. Basta recordar lo que sucedió con la del Japón en Lima en 1996 o con la toma de la de EE.UU. en Teherán en 1978. Pero la avalancha de asilados que inundó nuestra sede en La Habana fue inaudita. Alentada inicialmente por el propio gobierno de Fidel Castro, se convirtió en una pesadilla para el instigador. CARETAS envió a César Hildebrandt, quien logró primicias testimoniales y gráficas excepcionales.
Hasta mediados de 1979, como lo precisó CARETAS en su edición 595, la Embajada del Perú en La Habana, situada en el residencial barrio de Miramar, era la plácida sede de un país amigo.