Historia Diplomacia con rostro humano.
En las Barbas de Fidel
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Al salir, Pinto sólo salvó su cámara. |
El autor del artículo estaba a cargo de nuestra embajada en La Habana en los días que se produjo la sorpresiva avalancha de refugiados. El tomó las fotos de los primeros ingresantes, todos jóvenes, que eran seguramente agentes policiales sembrados. Después, esa misma noche, habló con el propio Fidel Castro, subiendo al auto del jerarca cuando éste rondaba por las inmediaciones. Esas fueron las primeras tratativas con nuestro gobierno y posiblemente evitaron una acción de fuerza. El próximo 11 de abril la periodista norteamericana Mirta Ojito, de origen cubano, presentará en EE.UU. un libro con el título sugestivo
Finding Mañana, en el que analiza el éxodo cubano. Dedica un capítulo a Ernesto Pinto y al caso de la embajada peruana en La Habana en 1980.
No es frecuente –fue ésta una experiencia única– que un diplomático tenga que enviar un télex en busca de instrucciones urgentes con los dedos manchados de sangre humana, porque, paralelamente al deber de oficio, me vi obligado a curar las heridas de bala que los agentes de un Estado ocasionaron a ciudadanos de su propio país que buscaban refugio en una embajada extranjera.