jueves 2 de septiembre de 2010
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05/May/2005
 
 
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Medio Ambiente :::: En 1953 alcalde de Lince Carlos Campodónico fundó pulmón verde. 50 años después, otro alcalde lo quiere mutilar y llenar de concreto.

El Padre del Parque

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El Parque Ramón Castilla en la actualidad. Bosque que supone un respiro en medio del cemento. Delirios de grandeza ediles y sus sueños de lagunas, piletas y demás huachaferías de influencia Norky´s no deben atentar contra la naturaleza.

Lima se ahoga en humo de combustible cargado de endemoniado azufre y en ese sentido los parques compensan esta agresión a dos niveles. Filtrando el aire, y segundo, depurando el trastornado estado mental del ciudadano obligado al tráfico, por ejemplo dentro de una combi conducida por un individuo con rasgos psicópatas: 40% de los choferes de transporte público, según reciente, y mundialmente propagada, encuesta de la UNMSM.

El periodista y ensayista mexicano Carlos Monsiváis define la etapa de construcción masiva de monumentos en el Distrito Federal entre 1885 a 1910 como “la invasión de las estatuas”. Ciento quince años después, mucho menos sentido estético y de nación, y con otras necesidades urbanas, corroboramos que marcar el espacio público persevera obsesivamente. Botón de muestra: Lince.


 


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