domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1929

15/Jun/2006
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre Elecciones 2006VER
Acceso libre Opinión VER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Jaime Bedoya
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Sólo para usuarios suscritos José B. Adolph
Sólo para usuarios suscritos Opinión Alemania 2006
Suplementos
Acceso libre AutomóvilesVER
Sólo para usuarios suscritos Mibanco
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Entrevistas Javier Valle Riestra se confiesa y pasa revista a los problemas y posibilidades del próximo gobierno.

Beato Había Resultado

4 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

Ver galería

“Alan sabe que debe conciliar el interés de las empresas y el de los sindicatos”, expresa.

Javier Valle Riestra es de veras especial. Resulta curioso, por ejemplo, que un librepensador, según su fama, no sólo vaya a misa todas las mañanas luego de su solitario periplo en bicicleta, sino también que rece cada mañana a Víctor Raúl Haya de la Torre y a Manuel Arévalo, un líder aprista muerto en circunstancia trágica. Adicionalmente, y
aunque está convencido de que Alan García hará un buen gobierno, experimenta la duda hamletiana de ir o no ir al Congreso, pues, según dice, “le será duro estar en un Parlamento de tan escaso nivel”.

¿Desde cuándo es aprista?
–Desde que tengo uso de razón política. Yo vivía en casa de mis abuelos maternos, mis padres eran divorciados y eso ya creaba un clima, sentía que el sector oligárquico de mi familia me veía mal. Eso me llevó a sintonizar con el mensaje que rumbo al colegio recibía de volantes apristas que incitaban a la rebelión. Pese a todo, en mi casa había una tradición pierolista. Mi abuela era sobrina carnal de Nicolás de Piérola, así que había una tradición de respeto a la libertad, a los derechos humanos, claro, dentro de un clima feudal.


Búsqueda | Mensaje | Revista