Entrevistas Javier Valle Riestra se confiesa y pasa revista a los problemas y posibilidades del próximo gobierno.
Beato Había Resultado
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“Alan sabe que debe conciliar el interés de las empresas y el de los sindicatos”, expresa. |
Javier Valle Riestra es de veras especial. Resulta curioso, por ejemplo, que un librepensador, según su fama, no sólo vaya a misa todas las mañanas luego de su solitario periplo en bicicleta, sino también que rece cada mañana a Víctor Raúl Haya de la Torre y a Manuel Arévalo, un líder aprista muerto en circunstancia trágica. Adicionalmente, y
aunque está convencido de que Alan García hará un buen gobierno, experimenta la duda hamletiana de ir o no ir al Congreso, pues, según dice, “le será duro estar en un Parlamento de tan escaso nivel”.
¿Desde cuándo es aprista?
–Desde que tengo uso de razón política. Yo vivía en casa de mis abuelos maternos, mis padres eran divorciados y eso ya creaba un clima, sentía que el sector oligárquico de mi familia me veía mal. Eso me llevó a sintonizar con el mensaje que rumbo al colegio recibía de volantes apristas que incitaban a la rebelión. Pese a todo, en mi casa había una tradición pierolista. Mi abuela era sobrina carnal de Nicolás de Piérola, así que había una tradición de respeto a la libertad, a los derechos humanos, claro, dentro de un clima feudal.