Alemania 2006 Recorrido fotográfico por los momentos que hacen del fútbol el deporte más corajudo y conmovedor del mundo.
Dinastía de Campeones
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Fuerza de Choque .- Delantero británico Johnny Haynes y portero ruso Iachine jugando al filo de la extenuación física en Suecia 58. |
EL romanticismo en el fútbol no existe. Eso es para perdedores, impropio de cracks renuentes a expirar el último aliento en el recuerdo del pasado. Es una afirmación temeraria porque romanticismo puede emparentarse con buen fútbol, un estilo de juego hidalgo, individualista. Pero también deja un remanente de recordatorio pasivo por un tiempo sin duda plástico, aunque el presente no tiene por qué minarse y perder su sentido de oportunidad. Porque al balompié se juega bien, y punto.
Todo cambia cuando el fútbol es retenido por la fotografía (y por la excelsa imagen en movimiento: remítanse a la colección de DVD FIFA FEVER). El pasado y presente se deslizan y conjugan en un límite peligroso. Es tal la viveza del retrato que parece este instante mismo, cuando las manijas del reloj corren. Ver el salto de celebración del español Luis Enrique luego de anotar el segundo gol en el partido ante Suiza en EE.UU. 94, o a Maradona alzando la Copa que él conquistó sólo en México 86, son instantáneas que nos inducen a ver sólo la escena y nos invitan a olvidar tecnicismos de composición o calidad fotográfica.