Alemania 2006 Vida, pasión y suerte de una feligresía global, la hinchada
Los Hinchas También Lloran
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Lágrimas de un hombre que no pudo hacerse el sueco. Alemania se llevó de encuentro a su selección. |
La feligresía más ruidosa, pendenciera y taquicárdica del planeta está viviendo sus días de gloria. La nueva religión laica del siglo XXI, el fútbol, inmoviliza durante la duración de su oficio a millones de convertidos en torno a sus tecnológicos templos de adoración, los estadios de última generación. En Inglaterra se están presentando bajones de tensión en el servicio de energía eléctrica los días que juega su selección. Es resultado del efecto acumulado de abrir refrigeradores, prender las luces al medio tiempo pues cae la noche, y un estimado de 800,000 teteras preparando té simultáneamente.
La liturgia es simple y magnífica, un juego. Y su Santo Grial inasible: el gol. No es casualidad que las iglesias alemanas hayan instalado pantallas gigantes en su interior para ofrecer la alternativa de seguir los encuentros en un ambiente de mayor recogimiento que el de la juerga callejera. El Papa Benedicto XVI, alemán, cuando cardenal dijo del tema: “la fascinación por el fútbol consiste en que sabe unir de forma convincente estos dos sentidos: ayuda al hombre a autodisciplinarse y le enseña a colaborar con los demás dentro de un equipo, mostrándole cómo puede enfrentarse con los otros de una forma noble”.