Cultural Hecha de yeso, cola y pigmentos naturales, esta obra de arte de Mendívil que perteneciera a Doris Gibson será expuesta pronto en el Congreso de la República.
Mil Razones de fe: El Corpus Christi de Mendívil
Vivanderas, santos, borrachitos, policías, músicos, monaguillos y vírgenes. Todos están presentes en el Corpus Christi de más de mil piezas elaborado por el gran maestro de la artesanía cusqueña Hilario Mendívil, y que forma parte de la colección Doris Gibson del Museo de Artes y Tradiciones Populares del Instituto Riva-Agüero.
Este fin de mes, el impresionante conjunto de piezas de imaginería será expuesto totalmente restaurado en la Sala de Arte Tradicional Peruano “Joaquín López Antay” (Jr. Huallaga 330) del Congreso de la República. Ahí se podrá apreciar esta magnífica obra de arte que representa en su totalidad la gran fiesta religiosa del Corpus Christi, que todos los años se lleva a cabo en el Cusco. Entre los miles de piezas no solo se observan los catorce santos y vírgenes llevados en andas por sus respectivas hermandades, sino también el ambiente de fiesta que rodea a esta procesión de fieles que llegan a la catedral cusqueña desde diferentes distritos acompañados por vendedores de comida y bandas de música.
Como una de las más importantes promotoras del arte popular peruano, desde mediados del siglo pasado, Doris Gibson fue coleccionando y llenando su casa con cientos de piezas de destacados artesanos, entre ellos Hilario Mendívil y Santiago Rojas, haciendo de su hogar una especie de museo de arte popular.
Así, entre las hermosas piezas que Doris Gibson adquirió se encuentra este singular Corpus Christi de los Mendívil que muestra en primer lugar al párroco portando el Santísimo, seguido por las vivanderas, los músicos y la Virgen de la Inmaculada Concepción, popularmente conocida como “La Linda”, quien pasa todo el año en la Catedral y es considerada la anfitriona. Cada una de las procesiones de los santos mide 41 x 23 cm y entre otros se encuentran el Patrón Santiago, la Virgen de Belén, Santa Ana, Santa Bárbara, San Antonio de Abad portado por el gremio de los porquerizos, San Pedro, patrón de los pescadores e, infaltablemente, San Blas, patrón de los artesanos.
El nivel de realismo de esta obra de Mendívil es impresionante e incluso algunos de los santos aparecen prácticamente cayéndose de sus andas, producto de la ingesta de alcohol de los cargadores en miniatura. En suma, una obra de arte única, tan impresionante y colorida como la propia fiesta del Corpus Christi realizada cada junio en el Cusco.