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Edición 1932

06/Jul/2006
 
 
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Nacional A más de dos décadas de la matanza de Sendero Luminoso, el pueblo emprende lento resurgimiento con ayuda alemana.

Pan Para Lucanamarca

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Pobladores de Lucanamarca y la expectativa del futuro. Delante de ellos, Ignacio Tacas y alemana Christine Busch.

El camino de tierra asentada parece envolver infinita y antojadizamente a los cerros tras los que se encuentra Santiago de Lucanamarca. La aparición del pueblo, al borde de un abismo flanqueado por extensos andenes de la cultura chanca –3,489 metros de altura, brisas gélidas, el sol quemando sobre un horizonte amarillento de ichus y bosques de rocas–, puede parecer casi irreal luego de quince horas de pista y trocha. Es la ruta más corta desde Lima, arrancando por la Panamericana Sur y entrando por Palpa, Ica. Lucanamarca se encuentra en los márgenes del departamento de Ayacucho. No sólo geográficamente.

La memoria colectiva del país ha dado reiteradas pruebas de mal funcionamiento. Alguna intrincada razón, seguramente. Es preciso recordar entonces que estos son los mismos parajes que el fotógrafo Óscar Medrano transitó hace 23 años, siguiendo los ecos de una tragedia de proporciones. Cuando llegó a la pequeña plaza central del pueblo, pocos días después del ataque terrorista, los charcos de sangre seguían ahí. Medrano obtuvo las primeras imágenes (publicadas en CARETAS 743) de lo que en adelante se conocería como la Matanza de Lucanamarca. A balas y hachazos, Sendero había acabado con la vida de 67 hombres, mujeres y niños del pueblo. Un castigo, se cree, ante los levantamientos de la zona –históricamente, las primeras reacciones de los campesinos contra la “guerra popular”–, aunque las verdaderas insurrecciones habían ocurrido en los poblados aledaños de Huancasancos y Sacsamarca. Es una especulación. Nunca habrá certeza sobre los reales motivos de la masacre, pero tal vez eso sea lo menos importante de la historia. Han pasado más de dos décadas y las heridas que el pueblo recibió aquel día, 3 de abril de 1983, siguen hoy abiertas y latiendo.


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