El Gladiador y el Oso
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Del Piero gritando su gol como en la Scala. |
Todavía, pese a que los equipos de Argentina y Brasil, ya se encuentran en su respectivo terruño, algunos fanáticos y “periodistas especializados” le siguen buscando los tres pies al gato, es decir, tratan de culpar al buen Pekerman y al publicitado y ahora desteñido Ronaldinho, de la debacle sufrida en la vieja Germania de Hermann, Bismarck y Lehman. Todavía no se asimila la idea de que dos no siempre son cuatro. Depende en que latitud se realice la operación o se ponga en juego la pelota. Habíamos señalado que Alemania 2006 iba a tener una final europea, que la historia, que a veces sirve para algo, señalaba que pese a la belleza del tango y de la samba, esos ritmos siempre fueron para bailarlos en casa, salvo, claro está ese Mundial de Suecia 58, pero se olvidaron los “sapientes” que aquel verano europeo, Dios se aburría tanto en su gloria que se metió a la cancha y le llamamos Pelé.
¿Y quién puede vencer al oso en su guarida? Cierto que no cualquiera, un equipo italiano en cuyo historial mundialista cuenta con sonadas victorias frente a los siempre aguerridos alemanes; la historia se repitió con mayor mérito: liquidaron al oso en su propia caverna. La victoria italiana del último día martes, de paso, puede servir de consuelo a los afligidos latinoamericanos: la final del domingo 9 será protagonizada por dos equipos de naciones con origen latino, escuadras dicho sea de paso, cuya concepción futbolística, al revés que la germánica, prioriza la belleza y la libertad individual de los creadores de juego, llámelos Zidane o Del Piero. Pensamos que el gladiador italiano, luego de eliminar al oso, merecería la corona del próximo domingo.