Lecciones de un Mundial
 |
Di Dudas on the road, atribulado por divagaciones en torno a la ropa interior. |
1) Aprende a Vivir.Zinedine Zidane, usted me debería haber ahorrado escribir esta columna. Lo que usted dijo con los pies apenas puedo arañarlo con las manos. Ya está todo dicho. Un rayo de luz ha herido la monserga juvenilista y fenicia que hace sombra al mundo. No es cuestión de regalías y vender talento al peso: Mire y aprenda Ronaldinho. No es cuestión de patanería mononeuronal: Rooney, vuelva a Maranguita. No es cuestión de trampolines privados, sino de equipo. De aplomo, serenidad y coraje para nunca perder la dignidad ni dejarse asustar por el paso del tiempo, que eso es la vida. En una existencia idiota el tiempo solo deja temores: de la arruga, de la ley de la gravedad, de la propia sombra. En una bien vivida, la experiencia deja olvidada en nuestra puerta una dosis básica de sabiduría, o por lo menos de nostalgia, que muchas veces es lo mismo. La vida empieza a los 40 decía sabiamente ese compendio de sapiencia femenina que es
Cosmopolitan. Eso significa que Zinedine es un neonato y yo, que a los 70 estaba en mis veintes, recién me pongo interesante. Viejo es el mar, y aún se mueve.
Chapeau, Zizou.
2) Ten Determinación.
Alemania tenía heridas que cerrar. Pidió disculpas, guardó silencio, cultivó la culpa y el perfil bajo. No bastó. Ahora tocaba ganar limpiamente, en la cancha. Ver las oleadas de jóvenes alemanes celebrar su bandera y su país con un orgullo y alegría que la barbarie nazi bloqueó traumáticamente para otras generaciones ha sido un alivio para este servidor, herido de guerra en el norte de Italia como partisano (balazo en la nalga, 1944). Hitler, bailo sobre tu tumba. Además las alemanas tienen esa naiveté respecto a lo valkiriano de sus formas que hacen ver lo saludable de sus anatomías como una fuente generosa de antioxidantes naturales muy superiores a los de la baba de caracol.