Au Revoir Mundial (domingo 9 de julio)
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La mañana del domingo empezó con mucho entusiasmo y confianza gala. Estaban convencidos que los cañonazos de Zidane los llevaría a levantar la Copa. |
Esta mañana un periodista le preguntó a Beckenbauer qué va a hacer luego del Mundial, sonriendo contestó: desde el 10 mi familia me espera. Así como él, muchos hinchas regresarán con a sus ciudades, países y continentes para reunirse con sus familias. Luego de 30 días el mayor evento futbolero del mundo llega a su fin.
Ayer sábado Alemania ganó. Los saltos de alegría de Klinsmann, que parecía estar jugando lingo, quedaron grabados en la mente de sus compatriotas. Pero la realidad es que han ocupado un tercer puesto en el Mundial que, impecablemente, organizaron. Es por eso que se sentía un ambiente raro. Los alemanes no sabían qué hacer, pero igual, casi unánimemente decidieron apoyar a Francia y pintarrajearse con sus colores. Es lógico, Italia los alejó de la final.
Pero en la Fan Fest de Munich, los hinchas italianos y franceses decidieron jugar un partido aparte. Ambos coreaban barras, lucían emperifollados con banderas, gorros, pintura y camisetas. Muchos de ellos son nacidos en Alemania pero con sangre italiana y francesa. Son los hijos de Europa.
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Sacando el pecho por Francia. Muchos de estos jóvenes viajaron Alemania en mitad de semana, otros, son descendientes galos. |
Los italianos no sólo eran los más escandalosos sino los que tenían las mujeres más bellas. No es secreto la belleza de las compatriotas de Sofía Loren, siempre glamorosas y elegantes. Un grupo de estas despampanantes hinchas llegó al Fan Fest, como si estuvieran en una pasarela, altivas y sin mirar a nadie, sólo hablaban entre ellas y por sus minúsculos celulares.
Los galos en cambio cuchichiaban entre ellos mirando con recelo a sus rivales. “bandits”, se les escuchaba decir en abierta alusión al lío de la Juventus.
Miles, mejor dicho, millones de personas alrededor del mundo deben estar también congregados frente a la pantalla para festejar el fin de cuatro semanas de emoción. Pero cambias de canal y te enteras que en Bagdad hubo una masacre, el Papa rezó en España por los muertos en Valencia y que Federer levantó su cuarta Copa en Wimbledon.
Todo se calmó cuando llegó la hora de cantar los himnos. Empezó Italia. Orgullosos cantaron los hinchas, convencidos que sus muchachos estaban dispuestos a todo (Gatusso había dicho antes del partido con Alemania que si le sacaban una amarilla, se la comía).
Luego vino Francia. Cuando empezaron a sonar las primeras notas sentí que en cualquier momento aparecería Alan con su pañuelo batiente y una paloma parada en la cabeza.
A los pocos minutos llegó el gol de Zidane. Euforia azul, blanca y roja. Luego vino el empate. Los galos comenzaron a cuchichear otra vez ‘bandits’ mientras que las fabulosas italianas celebraban besándose en la boca. Estoy empezando a creer que esa moda será implantada gracias a este Mundial. Bien!
Pasaron los minutos, faltaba poco para ir a penales cuando en eso Zidane perdió los papeles y le metió un cabezazo a Materazzi, quien había estado diciéndole algo. Algunos comentaristas dijeron que el italiano se había referido despectivamente a la nacionalidad argelina de Zizou. El ídolo fue expulsado.
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Los italianos, e italianas, también confiaban en el triunfo de su selección. Sabían de la buena racha que estaban viviendo luego del triunfo contra Alemania.. |
Los cabezazos parecían no quedarse en la cancha del estadio de Berlin. En el Fan Fest de Munich algunos hinchas alemanes e italianos, que a estas alturas tenían varios litros de cebada en sus barrigas, estaban comenzando a mirarse feo.
Hasta hace uno par de días estaba pensando en ir a París para fotografiar los festejos de la que parecía hasta ese momento una segura victoria gala, pero algo me decía que no. Italia había demostrado tener garra y suerte. Ganarle a Alemania en los últimos minutos denota buena racha.
Al llegar a los penales no me inclinaba por ningún equipo, yo quería que Alemania levante la Copa. Aunque no niego que el equipo galo me despierta muchas simpatías. Pero la dorada presea terminó yéndose con los italianos.
Fotografié como loco el festejo italiano y el llanto francés.
En Alemania hay mucho respeto por las profesiones sobre todo por la del periodista. Todos reconocen nuestro trabajo porque saben que estamos ahí para comunicar lo que sucede. En este mes nunca tuve un solo problema. Además está el hecho que el Mundial estuvo impecable. Eso sumado al éxito de la selección ayudó a revitalizar el patriotismo. Günther Grass ha escrito sobre esta euforia patriota. Dijo que Alemania necesitaba este Mundial ya que luego de la guerra los germanos no se sentían muy unidos y que ahora tenían la oportunidad de demostrar que son sólidos, amistosos y alegres. ¿Cuántos Mundiales necesitaríamos nosotros?
…
Han sido treinta días intensos, de conocer tanta gente. A pesar de estar bastante cansado me da pena que termine porque ha sido maravilloso poder fotografiar tantas personas de distintas razas juntas, disfrutando por igual bajo un mismo achicharrante sol, celebrando goles o llorando derrotas.
Detrás del fútbol se mueven muchos intereses pero la pasión de los hinchas es innegable. Si he perdido peso me tiene sin cuidado. Se corre un hueco en la correa y punto, pero el haber podido cumplir el sueño de estar en un Mundial y fotografiarlo, es único.
Tengo otros sueños más dispuestos a ser cumplidos, pero esta experiencia ha sido estupenda y tengo muchas personas a quienes agradecerles, así como Klinsmann agradeció a los alemanes por el apoyo. Pero en verdad ha sido una delicia estar aquí cámara en mano. Y es que amo mi trabajo. Una vez conversando con una buena amiga a quien quiero mucho, Mayu, le dije que no podía dejar de fotografiar. Ahora puedo decir tarea cumplida.
Hacer este blog, el primero de Caretas, ha sido también una muy buena experiencia que me ha enseñado mucho. Nos vemos en el próximo Mundial Sudáfrica 2010, claro, ya no será un simple blog en una página web. Quizá con los adelantos tecnológicos les pueda enseñar mis fotos y contar los entretelones como un holograma. Quién sabe.