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27/Jul/2006
 
 
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Vida Moderna “He decidido escribir cuantas cosas quiera”, apunta hija mayor del Presidente electo.

La Primera Hija y su Blog

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Carla García Buscaglia (31), estudió Literatura en la Universidad de Chile, Publicidad en el IPP, en Lima, y dicta clases de comunicación y redacción en un instituto de artes visuales.

Sobre Nytha Pérez, su abuela

Estudió Derecho y Educación. Trabajó un montón y tuvo dos hijos con un señor lindo y calladito que siempre estuvo casi ausente. El abuelo se murió hace más de diez años y le decían ‘el cartujo’ por su forma intro. Yo hoy le mostré mis manos para que vea que son las del viejo y me hizo poco caso. Tiene varios nietos pero la tuvo triste toda la vida no ir a ciertos lugares ni hacer equis cosas. Dice que porque es Libra siempre fue muy indecisa. Le hubiera gustado enrolarse en la NASA. Nunca me lo ha dicho pero sé que es así. Me guardo conmigo un día cuando recién volví de Chile y me llegó una extraña invitación a la presentación de un poemario de ‘Zoé Salín’. El seudónimo quería decir algo así como la sal de la vida, y los poemas los comentó y leyó César Calvo. Al final, en medio de la sorpresa y un orgullo que me hizo verla como si fuera mi hija, se me acercó, chocamos copas y me dijo –ahora sabes que no eres la única a la que le gusta escribir. Poemas formalitos, perfectos en métrica y rima. Juana Inés de la Cruz pero qué henchida yo, sacando pechito por la mamá de mi papá. Las otras dos cosas que nos unen son nuestro desapego a las joyas caras y nuestra afición por los collares de bolitas de colores que no combinan con nada. Sólo por eso es probable que nos veamos diez minutos el 25 de diciembre”.

Estimado Sr. Montaner:

“Le escribo esta carta, luego de haber oído camino al trabajo una canción suya que contiene la frase en la que usted, en ese tonito que le pidió prestado a Chávez, Capulina y Juan Martín Mercado, dice algo así como pero al verte tengo miedo, de decir tu nombre por última vez. Y la verdad Ricardo, es que me pareció algo tierno dentro de la más absurda ingenuidad y caí en cuenta de que usted es una persona que se ha hecho en base a esfuerzo y que realmente le pone empeño a lo que hace.

No le ponga más empeño, se lo pido. Usted nunca, ni en un millón de años, va a alcanzar la inmortalidad con las canciones que compone. Tendría que extinguirse la raza humana y volver a aparecer en un continente único en el que no nazcan más príncipes de la canción, ni camilos, ni pumas. Sólo así podría alguien como yo dejarse atrapar por sus letras envueltas en adjetivos malos, por su amor de boquitas pintadas. Si existen los milagros y usted alcanza alguna vez la cima del cielo, hágase y háganos el favor de quedarse por ahí”.

Para ser Presidenta

“Me hago esta prueba, brillantemente desarrollada por jóvenes y demócratas creativos nacionales, para definir si debo o no dirigir mi preocupación social y vocación de servicio, actualmente empleadas solo en debates entre quien habla y gente equivocada, hacia una carrera política que me lleve, en algún tiempo, a la presidencia de algo.

1. ¿Le dejarías tu casa para que te la cuide? No. Cuando estoy en territorio de otros me desconozco. A pesar de ser socialmente extraordinaria entre ajenos, estar en un sitio regido por las leyes de otro me desbalancea. Una vez provoqué un corto circuito en casa de una amiga de mi madre mientras tomaba una ducha, no apago bien el gas y hay sillones de mi casa quemados por carboncitos de pucho. Por último, tengo (que levante la mano quien no) tendencia a registrar cajones del prójimo.

2. ¿Lo contratarías para manejar tu negocio? Hice ropa, repartí frutas y verduras, tuve un taller de artesanía donde todo Lima recaló alguna vez, y un bar en la Panamericana Norte al que no iban ni los locales. Hoy trabajo en una oficina y me siento dichosa cuando me depositan el sueldo a fin de mes. Ah, olvidaba la librería que duró un año y debió hacerme rica.

3.¿Le confiarías el futuro de tus hijos? Sí, definitivamente. Me confiaría el futuro de toda la raza humana si pudiera. Cabe señalar que nunca he tenido una planta, y bueno, que a mí los sea monkeys me vinieron muertos desde el sobrecito”.


 


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