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Edición 1940

31/Ago/2006
 
 
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Nacional La Comandancia de Submarinos más antigua de Sudamérica es la peruana y acaba de cumpir 95 años. A manera de celebración, CARETAS pasó un día bajo el agua.

La Fuerza Sumergible

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Los Hombres y la Máquina.- El espíritu de camaradería es fundamental entre ellos, ya que tienen que convivir en espacios muy reducidos durante periodos largos de tiempo

A 130 metros debajo de la superficie marina todo es silencio. El B.A.P. Angamos –así se llama este submarino– ha tocado fondo y ahora yace sobre el estómago de la Tierra. Un lugar inaccesible hasta para celulares y radios, lo más parecido a no existir. Dentro de la nave, en el reducido espacio que dejan infinidad de máquinas, válvulas e instrumentos de navegación, funciona una microsociedad compuesta por treinta y ocho hombres (la falta de privacidad prácticamente descarta la sociedad mujer-máquina), cada cual con una función específica que debe ser cumplida a la perfección –un error podría costarle la vida a la tripulación entera–. Aunque en realidad, a esa reducida población de camaradas hoy se le suman dos personas más, un par de forasteros de tierra firme. Ellos, como todo ser humano que aborde por primera vez un submarino, tienen que hacer el tradicional brindis de iniciación con agua de las profundidades (y una pizca de gaseosa, para bajar el sabor a sal). Poco antes del tradicional menestrón submarinista de mediodía (“sírveles con harto fango”, le dice el comandante al cocinero), los visitantes empinan el codo. Desde ese momento se convierten en miembros honorarios de la comunidad acuática del Angamos.

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