domingo 17 de febrero de 2013
Usuarios
e-mail:
Contraseña:
¿Olvidó su contraseña?
InstruccionesHáganos su Página de InicioAgréguenos a sus Favoritos
 
 
 
Edición 1940

31/Ago/2006
 
 
Secciones
Acceso libre Nos Escriben ...VER
Acceso libre EntrevistasVER
Acceso libre PolíticaVER
Acceso libre PolicialesVER
Sólo para usuarios suscritos Mar de Fondo
Acceso libre Ellos&EllasVER
Sólo para usuarios suscritos Cultura
Sólo para usuarios suscritos El Misterio de la Poesía
Sólo para usuarios suscritos Quino
Acceso libre Salud y BienestarVER
Columnistas
Sólo para usuarios suscritos Raúl Vargas
Sólo para usuarios suscritos Gustavo Gorriti
Sólo para usuarios suscritos Augusto Elmore
Sólo para usuarios suscritos Luis E. Lama
Ediciones
anteriores


Última Edición: 2270
Otras Ediciones Anteriores
 
 

Inicio > Revista

Policiales Sentenciada por parricidio y acusada por su hermano de cometer actos impropios, Giuliana Llamoja escribe su testimonio ad portas de una performance en su honor.

Las Furias del Parricidio

6 imágenes disponibles FOTOS  PDF 

Ver galería

Llamoja fue sentenciada a 20 años de prisión . Saldría en libertad a los 39 años.

La tragedia de esta semana fue escrita en tres actos. El primero fue el protagonizado por Luis Augusto Llamoja, el hermano de 18 años que decidió interrumpir su silencio con la sonora insinuación de un incesto entre su hermana y su padre. Las figuras del incesto y del complejo de Electra, largamente manoseadas desde que la noticia manchó las primeras planas la mañana del 6 de marzo del 2005, pervirtieron la que en otro contexto no sería más que una candorosa declaración de amor filial: “Mi papá me conoce mejor que nadie. Me conoce desde el pelo hasta la punta de los pies. Estoy segura de que mi papá me adora y me ama”. La cita es de un trabajo académico de Giuliana, y fue presentada por Luis Augusto como prueba del desmedido amor que ella le profesa a su padre. También mostró una fotografía que dijo haber encontrado en la oficina de su padre. “No puedo asegurar que sea Giuliana” comentó al señalar la espalda de una mujer desnuda en la foto. Encima, el joven acusó a su padre de haber falsificado su firma en un documento que le permitió cobrar los S/. 50 mil por beneficios de orfandad, pensión y tiempo de servicio de María del Carmen Hilares, la madre. Luis Augusto ya había aclarado desde un principio sus intenciones: “He venido a decir la verdad y a defender a mi madre de acusaciones falsas”, explicó en el programa Prensa Libre.

El segundo acto de esta tragedia, propia de Esquilo, fue la esperada reacción del padre y defensor de la sentenciada Giuliana Llamoja, Luis Llamoja Flores. “Mi hijo tiene malas influencias”, aseguró enfáticamente. El cuestionado padre negó tres veces. Primero, la existencia de una relación impropia con su hija. Segundo, el haber cobrado los mentados 50 mil soles por seguro de orfandad. Tercero, la culpabilidad de su hija. “Mi hija es inocente”, remató el padre, quien apeló la sentencia de Giuliana Llamoja en su condición de abogado. Sin embargo, tampoco quiso que se le enfrente con su hijo.


 


anterior

enviar

imprimir

siguiente
Búsqueda | Mensaje | Revista