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Política El gobierno aplacó los ánimos caldeados en Cajamarca, pero el baile recién empieza.

La Jarana del Padre Arana

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Martes 29. Primer Ministro Jorge del Castillo, padre Marco Arana, ministro de Energía y Minas Juan Valdivia y comuneros de Combemayo celebran en el comedor de la PCM comisión de Alto Nivel.

Curso acelerado para comprender el conflicto social alrededor de Yanacocha, la mina de oro más grande de América Latina, en Cajamarca. Cada día Yanacocha remueve aproximadamente 1’000,000 de toneladas de tierra y rocas. Cada tonelada contiene 1 gramo de oro. Cada gramo de oro se cotiza internacionalmente a 20 dólares. Cada tonelada de oro son 20 millones de dólares. El año pasado Yanacocha produjo 110 toneladas de oro, y pagó 244 millones de dólares en impuestos.

Por eso cuando el lunes último, Carlos Santa Cruz, director gerente de Newmont – Yanacocha, anunció la paralización de las operaciones de la mina, la mala nueva repercutió en Wall Street e hizo sonar todas las alarmas en el gobierno.

Yanacocha suspendió sus operaciones al séptimo día de bloqueo de la carretera de acceso a la mina por comuneros de la localidad vecina de Combemayo. “No se puede negociar con una pistola en la cabeza”, explicó Santa Cruz. Y advirtió: “Cada día que pasa la mina pierde S/. 6 millones, y el Estado deja de percibir S/. 2 millones diarios en impuestos”.

El martes 29 en la noche, los comuneros de Combemayo acordaron deponer la medida de fuerza y permitir la reanudación de la megaoperación minera, luego que el primer ministro Jorge del Castillo convocara a una mesa de diálogo entre las partes en conflicto e informó de la creación de Alto Nivel presidida por el ministro de Energía y Minas, Juan Valdivia, los titulares de Educación, Salud y Agricultura, el Instituto de Recursos Naturales y otras entidades del Estado, para atender las demandas de Combemayo.

El Gran Desafio

La crisis estalló a los pocos días del compromiso asumido por las mineras de pagar S/. 2,500 millones como “aporte voluntario”, trabajosamente negociado por el Estado el último mes (CARETAS 1940).

La Comisión de Alto Nivel asume un enorme desafío. Las relaciones entre la mina y la comunidad eran fluidas hasta hace pocos meses. Yanacocha anunció su plan de desarrollar el proyecto Carachugo II, y en compensación por el uso de recursos hídricos, concertó con la comunidad un paquete de obras comunales por S/. 8 millones financiadas por la empresa. Alentó la creación de “empresas comunales” encargadas de su ejecución para multiplicar los beneficios. (Según la empresa, Yanacocha destinó un total de US$ 15 millones a actividades sociales en el 2005).

Sin embargo, a principios de mes los comuneros de Combemayo ingresaron a la zona del Proyecto, y en la refriega con la Policía resultó muerto a balazos el comunero Isidro Llanos.

Según la empresa, el conflicto fue azuzado por contratistas locales descontentos con el reparto de la torta, y no el medio ambiente.

Lo cierto es que desde entonces, los esfuerzos por restablecer el diálogo fueron múltiples veces saboteados. La semana pasada, la Defensoría del Pueblo suspendió su mediación. Un analista independiente que sigue de cerca el conflicto, calificó la posición negociadora de los comuneros como “errática y poco seria”.

Los ‘Radicales’

El viernes 19, representantes de la minera acudieron a una mesa de diálogo convocada por la Defensoría del Pueblo, pero los comuneros no fueron.

“En principio, la agenda no era complicada”, relató la fuente. “Indemnizar a los deudos del fallecido, el cumplimiento del presupuesto 2006-2007, algo que la propia minera estaba de acuerdo, y más empleo”, describió. Reportes de inteligencia de la Policía identifican al alcalde de Combemayo, Luciano Llanos, como de “izquierda independiente radical”, y califican al cura Arana, el alemán Reheiger Seifer, presidente del Frente de Defensa de Cajamarca y a Iván Salas, vicepresidente del Frente y asesor del congresista Werner Cabrera, representante por Cajamarca, como “instigadores” y de “tendencia al PCP – Patria Roja”.

El Boom y el Agua

Aprovechando la fabulosa cotización internacional del oro –US$ 650 por cada onza–, los mejores precios en un cuarto de siglo, Yanacocha incrementó su producción a 3,3 millones de onzas en el 2005, y este año serán 2,6 millones de onzas. El proyecto Carachugo II es la octava ampliación del yacimiento Carachugo I, el primero que explotó Yanacocha en 1993. El problema de fondo de la mina con su entorno es el agua. La mina utiliza 3 metros cúbicos de agua por cada tonelada de tierra removida.

“Defendemos nuestros recursos hídricos”, explicó el alcalde de Combemayo, Luciano Llanos, pocas horas antes del acuerdo. “Tal vez estamos pasando hambre, frío, descuidando a la familia, por un reclamo justo”.

Llanos, 35, agricultor y ganadero, sostiene que las operaciones mineras secaron la laguna de San José y están a punto de comprometer una segunda.

A su derecha tenía sentado al cura Arana vestido de laico.

Las Plegarias de Arana

Marco Arana, 41, es un sacerdote con voz de locutor de la BBC. Preside la ONG Grufides, financiada por OXFAM y la iglesia alemana, entidad que en los últimos años denuncia a Yanacocha por presuntos estropicios ambientales.

“La mina está bombeando agua que primero utiliza y luego repone a su curso natural. Pero, ¿quién fiscaliza y supervisa? ¿Qué va a pasar cuando Yanacocha se vaya? ¿Quién va a bombear el agua?, preguntó Arana.

La Comisión de Alto Nivel creada tiene el desafío de suplir la ausencia del Estado, y velar por la equitativa redistribución de la riqueza. ¿El “aporte voluntario” contribuirá a alcanzar estos objetivos? La líder de Unidad Nacional Lourdes Flores criticó que “pasar el sombrero” no es función del Estado. Y el presidente de la Comisión de Energía del Congreso, Santiago Fujimori, de Alianza para el Futuro (AF) considera que “traerá más perjuicios que beneficios”.

Juan Aste, coordinador de la Red Muqui, conglomerado de ONGs ligadas a la minería y el medio ambiente, saca cuentas rápidas. “El aporte voluntario por año serán US$ 140 millones entre todas las empresas. Fuentes del sector privado afirman que la cuota de Yanacocha será de unos US$ 20 millones. Es decir, el equivalente a una sola tonelada de oro”. La polémica acerca de la bonanza minera sigue en el candelero. (MZ)


 


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