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07/Set/2006
 
 
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Internacional Reciente exceso verbal del presidente Lula recuerda una tradición de insultos que pueden suscitar cólera o risa. El texto presenta trozos escogidos.

Lenguas Vivas

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El exceso de Lula se debió al whisky.

Las injurias más rudas han provenido siempre de las altas esferas o han disparado contra ellas. El ejemplo más antiguo es el del griego Aristófanes, quien pone en labios de Demóstenes este agravio contra el choricero Agoracrito: “Eres grosero, malvado, la hez del vulgo, tienes voz de trueno, elocuencia imprudente, gesto maligno, charlatanismo de mercado; créeme, posees cuanto se requiere para gobernar Atenas.

Veinticinco siglos después el periodista Jimmy Breslin, uno de los creadores del llamado periodismo, escribió: “Nixon es un hombre sin objetivos, pero yo tengo mucha fe en su cobardía”. Más incisivo aún fue Adlai Stevenson, dos veces candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos: “Nixon es la clase de hombre que puede derribar un árbol de secoya y luego pararse sobre el tocón para pronunciar un discurso en pro de la conservación ambiental”.


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