Policiales La ginecóloga subió al colectivo sin imaginar lo que le aguardaba.
La Bella y La Bestia
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Lourdes Briceño trabajaba en el Hospital de la Solidaridad. Tenía planes para casarse. |
“¡Suben, Suben!”, gritó Lourdes Briceño, de 31 años, estirando delicadamente el brazo. Eran casi las 10 de la noche del 6 de marzo pasado y, a esa hora, la avenida Universitaria luce más tétrica que de costumbre.
Quizá por el apuro, la ginecóloga no reparó en el horrendo rostro del conductor del colectivo Nissan FQ-6418, ni tampoco en sus dos ocupantes.