Actualidad Los entredichos sobre la renta básica revelan creciente tensión entre la PCM y la presidencia del Congreso.
Líneas Cruzadas (VER)
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El domingo 17, el presidente Alan García anunció que remitirá al Congreso una “propuesta mejorada” sobre la renta básica. |
Proverbio en el país de los absurdos: Si llegas al poder y tu oposición comienza renga, tendrás en las rivalidades internas a tu enemigo más feroz. La tirantez que caracteriza las relaciones entre los tres secretarios generales del partido oficialista es el secreto peor guardado en sus confines. Antes de ser gobierno los distintos papeles cumplidos por cada uno dotaban la competencia de cierta tensión creativa. Pero, paradójicamente, ejercer la administración podría forzar la olla de presión hasta disparar la válvula. Y la gracia está en que las orillas enfrentadas tienen de un lado al Primer Ministro, Jorge del Castillo, y del otro a la Presidenta del Congreso, Mercedes Cabanillas.
El APRA es pródiga en enfrentamientos intestinos. El reciente episodio de la Renta Básica configura un capítulo más en la saga.
Número Equivocado
El Ejecutivo se vio obligado a atajar la pelota. A pesar de los kilos de más, Alan García reaccionó con agilidad. El domingo 17 bailó en Ate con una beneficiaria del recién lanzado programa Agua Para Todos en lo que pareció una postal perdida de la campaña electoral. Luego prometió cumplir su promesa de campaña y salir del atolladero de la Renta Básica, pero sin espantar la inversión. O enmendaría el proyecto de ley aprobado en el Congreso o renegociaría con Telefónica.
Los hechos, y las malas vibras emanadas desde el Congreso y la Presidencia del Consejo de Ministros, sugieren que los técnicos de la Telefónica se den una vuelta para revisar si los aparatos marchan bien. Porque, según quienes se ponen al teléfono, la comunicación suena empantanada.
La noche del miércoles 13 la Comisión de Defensa del Consumidor aprobó el proyecto para derogar la Renta Básica con la premura de un ataque panzer. Las bombas cayeron sobre Palacio de Gobierno y las esquirlas atravesaron el zanjón para remecer los ventanales de la miraflorina Presidencia del Consejo de Ministros.
Del Castillo, también parlamentario, detectó varias señales que según sus allegados le supieron a leche agria.
El propio congresista Yonhy Lescano, impulsor del proyecto, declaró a la prensa la mañana del jueves 14 que esperaba el debate en el pleno para una semana después. Sin embargo el proyecto fue exonerado de prepublicación por la Junta de Portavoces –lo que hubiera implicado colgarlo en la página
web del Congreso– y se coló en la agenda del día.
El pleno rechazó tres cuestiones previas para derivar el tema a las comisiones de Transportes y Comunicaciones, Defensa del Consumidor y Constitución. Votó abrumadoramente a favor del proyecto (80 votos). Lo extraño es que también se exoneró la segunda votación que le habría dado tiempo al Ejecutivo para explicar sus deficiencias. Incluir textualmente a Telefónica del Perú en el artículo 1 viciaba la ley por darle nombre propio. En el Ejecutivo se considera además que una ley no puede modificar un contrato-ley como el que protege a Telefónica.
El desconcierto era tal que al día siguiente, viernes 15, Del Castillo declaró: “Ni siquiera hemos recibido el proyecto de ley. Cuando lo reciba lo estudiaremos y nos pronunciaremos”. Recién volvió a manifestarse sobre el tema cuando en Ate AGP le bajó el dedo al proyecto de ley. El lunes 18 el primer ministro anunció la conformación de un grupo de trabajo para estudiar el problema presidido por la ministra de Transportes y Comunicaciones, Verónica Zavala.
Mientras Del Castillo confesaba su perplejidad, Mercedes Cabanillas defendía ante la prensa el trámite del Congreso y la viabilidad de la ley.
¿Un Acuerdo Secreto?
Antipatías aparte, la situación entre Cabanillas y del Castillo parecía estable hasta producida la crisis de Yanacocha en Cajamarca (CARETAS 1940). El premier tendía la mesa para sentar a los representantes de la minera con los comuneros de Combayo que tomaron las instalaciones. Entonces llegó a sus oídos que Cabanillas se había comunicado con los ejecutivos mineros para recomendarles no asistir a las negociaciones. Del Castillo insistió y se logró conjurar la paralización de la mina de oro más grande en América Latina.
La reciente maniobra de Agustín Mantilla (CARETAS 1941) evidenció las diferencias entre Del Castillo y Mauricio Mulder. Hoy el segundo se cura los quiñes del candidato aprista a la alcaldía, Benedicto Jiménez, y trata de revivir el frente aprista de cara a las elecciones municipales y regionales.
Los reclamos de sectores cercanos a Cabanillas son parecidos a los que los colaboradores de Del Castillo le hacían a Mulder por no incluirlos en las listas de candidatos para las elecciones. Los amigos de Meche creen haber sido postergados en el gobierno.
Además, uno de los principales personajes en disputa filtró la existencia de un supuesto acuerdo por el cual Cabanillas y Mulder declinaban participar en el gabinete de García y Del Castillo renunciaba a tener aspiraciones presidenciales en el 2011.
Es una etapa evidentemente temprana para vislumbrar alguna situación electoral, pero a ese nivel llegan las prevenciones entre el trío de secretarios generales.
A Del Castillo le oyeron reírse del asunto y decir que las lejanas candidaturas se gestarían solas. Faltaba poco para el almuerzo y a su oficina entró una mesa con tomates rellenos. Se esperaba que no sirvieran de munición. (Enrique Chávez).
Plan Alterno
Antes de echarse unos bailecitos con vecinas de Ate-Vitarte el presidente Alan García debió entrar a tallar en el debate de la Renta Básica. Señaló los errores del documento aprobado en el Congreso para derogar el costo y prometió “un proyecto mejorado” para zanjar la cuestión. El tema de la rebaja en las tarifas fue un caballito de campaña para AGP, así que le quedaba muy difícil zafar cuerpo. García prometió un “camino inteligente, adecuado y jurídico” por la vía de un nuevo proyecto de ley o una renegociación con Telefónica. Lo último suena más plausible. CARETAS pudo establecer que los objetivos del Ejecutivo son: Reducir la renta básica a la mitad, unos S/.28, lo que beneficiará a los aproximadamente 250,000 usuarios que la pagan. Para favorecer a los demás (alrededor de 1.3 millones) se espera asegurar que el cobro sea por segundos hablados y no por minutos, como ocurre ahora. Además, el programa de cobertura deberá ampliarse a 600 mil distritos más en todo el país. Todo, aseguran los representantes del alto gobierno, sin violentar la Constitución. Se trabaja para tener la propuesta afinada a fines de la presente semana.