Personajes Ricardo Badani y su verdad sobre la convivencia con varias esposas.
Badani & Evas
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No es Soberbia, es Amor.- Circunspecto Badani rodeado por sus esposas (de izq. a der.) Mara, Elsa, Lola, Gaby, Beatriz y Mercedes. |
El 7 de octubre Ricardo Badani estuvo de cumpleaños. Aquel día coincidió con la fecha de la entrevista con CARETAS. El pretexto era la serie “Big Love”, enfocada en un hombre de Utah casado con tres mujeres. Badani tiene 6 y aquel niño campeón de la inteligencia del colegio Champagnat –ocupó siempre el primer puesto en su clase–, a sus 55 años, se conserva intacto, con una mente a mil revoluciones que se traduce en un sistema racional y de palabras extremo, a ratos enrevesado. (Aunque la complicación debe ser porque uno no va a su ritmo).
Intentar contradecirle es una batalla perdida de antemano. Mejor es callar. Además eso fue lo acordado: nada de polémicas, sino centrarnos en la crisis doméstica del matrimonio. O la crisis de Occidente vista por el dardo de un analista de sistema que practica el tantrismo. Un practicante con conocimiento de causa: es fácil de imaginar los miles de libros que condensa su cerebro, como una borgeana biblioteca de Babel oriental. Un espiritualismo que no desdeña la racionalidad: acaso ese sea el verdadero espiritualismo.
Hoy Badani y sus esposas ya no generan el vértigo de antes. Se les ve serenos; respiran con una felicidad palpable, y hasta parece que no tuvieran problemas para respirar con el resto. Mucho tiene que ver la mudanza a una casa en Chosica. En Badani, acaso su barba de profeta sea el único sello con el que lo asociamos a una religión lejos del catolicismo. Y ello porque conocemos su pasado. Pero hay otros gestos que quedarán más claros cuando la entrevista finalice.
De arranque, Badani hace un puchero al mencionar a Tom Hanks, productor de la serie: “Es una gringada multiplicada por tres. El tipo, que es un mormón, tiene tres casas y va cambiando de casa. Eso es más del concepto musulmán, donde pueden tener hasta 4 esposas y cada una debe tener una casa. Pero la serie muestra el típico matrimonio gringo: la esposa desesperada que quiere cortinas nuevas y se va a tirar 4 mil dólares para comprarlas, cuando el marido tiene problemas con las cuentas del almacén. La otra esposa, que parece ser la primera y la más dominante, dice: “Oye pero si este cheque es mío”. Entonces es el típico rebuzno de orgullo, y eso, sin importar de qué género provenga, malogra el matrimonio.
–Pero esos problemas son universales…
–Son universales porque estúpidamente copiamos la anticultura gringa. En el Imperio Incaico teníamos orden, conceptos, lo que pasaba también con la cultura china. Hoy el chino no quiere saber nada de su cultura tradicional.
–¿No es una atrocidad esa ley que exige a cada pareja tener un solo hijo?
–Tu atrocidad me parece excelente. Por amor de Dios, estamos superpoblados. Lo que han hecho en China es la única manera de permitir la supervivencia. Es una estupidez que digan: “Ay, quiero tener hijos”. Insisto en la palabra estupidez porque la uso con conocimiento de causa. Estupidez viene de estupor, que significa ceguera autoproducida, sea por alcohol o por drogas. ¿Por qué hay que tener hijos? El sexo tiene dos conceptos: sexo erótico para el placer, que es el que une a la pareja; y sexo reproductivo, que se supone que es para la conservación de la especie, pero cuando el mundo está superpoblado es para la destrucción de la especie. “Ay, pero si ustedes no tienen hijos”, gritan. Tengamos un poco de conciencia social. Porque me parece estúpido traer un hijo a este mundo superpoblado. OK, tal vez nos hubiera gustado, pero no hubiéramos tenido dos docenas como el protagonista de la serie.
(Uno quisiera intervenir, pero su labia filuda intimida. Además, con su respuesta, la intención de preguntarle sobre si la ausencia de hijos es un generador o apaciguador de conflictos ha sido descartada).
Continúa Badani: “Lo que te plantea la serie es una cosa y lo que ves es otra, lo que es típico de los cristianos. Volviendo a la serie, hay una chica, esposa del profeta mormón que le dice a la otra: “Ah, tú tuviste un cáncer y te tuvieron que operar, por eso se casó con la segunda para seguir teniendo hijos”. Un momentito. ¿Qué es la mujer, una fábrica de repuesto? Yo no veo a la mujer de esta manera”.
Y así. Badani aplica todos sus conocimientos para tirarse abajo la serie. Entre las ideas que suelta: el clítoris en los perros se encuentra dentro de la vagina para fines de reproducción, pero la mujer humana lo tiene fuera, por ello el sexo no tiene por qué ser reproductivo; la madre del protagonista de la serie obliga a las esposas a mantenerlo como un prisionero, y allí hay una mirada distorsionada de la secta mormona, porque entre los cristianos ellos son los más pacíficos.
Y aclara: poligamia es n hombres con n mujeres, y la poliginia es un hombre con varias mujeres –que es lo que practica Badani, quien acusa a la serie de entrecruzar estos conceptos.
Pero basta de tanta erudición. Pregunto por su armonía doméstica. Badani contesta: “Vivimos en una sola casa. Nuestro sistema es simple. Cualquier ingreso a la casa se entrega a Beatriz, que es la administradora. Mara y Lola ven lo que es la boutique. (N del Redactor: la tienda de ropa de la familia Badani funciona con éxito). Elsa se encarga de la casa y la cocina. Gaby me ayuda con los programas de cómputo. Mercedes es diseñadora y enseña danza árabe. Todos se levantan a golpe de las 5. Hacia las 8 se sirve el desayuno. A eso de las 11, cada uno es libre de hacer lo que quiere. A veces también ayudo en la cocina. El Lomo a la Pimienta a Elsa le sale delicioso”.
Todo demasiado perfecto. ¿Y las pequeñas escaramuzas? Badani dice que mi pregunta es precisa. “Es justamente eso: en mi casa discutimos por tonterías”. Cualquier escaramuza se soluciona al instante: todos a la mesa y hablar, al estilo siciliano. Otras reglas exageradamente simplonas: por ejemplo, si sólo se dispone de una herramienta para ser utilizada, se avisa al resto cuando uno la ha cogido. La jerarquía también es simple: un marido y seis esposas. Es a Ricardo a quien hay que servir. Porque lo que quieren evitar es justamente el combate por la igualdad entre hombres y mujeres, que es para ellos la causa de la destrucción de la familia. Porque los machos tienen un rol que cumplir, así como las hembras. Son complementarios. Así es la naturaleza.
Y para los morbosos que esperaban encontrarse con minuciosidades sexuales, para su desaire los hemos dejado al último. No hay nada nuevo bajo el sol. Como alguna vez confesara en televisión, Badani lo practica casi a diario, con frecuencia rotando a sus esposas (“Eso de usar viagra, como en la serie, es mentira”). Y es que como en un entrenamiento, a más sexo, mejor rendimiento sexual. (José Tsang).
Poliginia en Pantalla
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El primer capítulo fue dirigido por Rodrigo García, hijo del escritor Gabriel García Márquez. |
“Big Love”, Badani en versión gringa. Él discrepa.Nada mejor para atrapar la atención con aquello que navega contra las convenciones. A sabiendas de ello, el dadivoso Tom Hanks quiso jugar al chico malo y produjo la serie “Big Love”. Su argumento: Bill Henrickson (Bill Paxton), dueño de una cadena de almacenes, es un hombre de Utah que vive con 3 esposas y 7 hijos.
En la serie intervieven actores de una larga trayectoria en cine como Paxton, Jeanne Tripplehorn, Chloe Sevigny y Harry Dean Stanton. Hoy por hoy, la televisión se ha convertido en un lujo para aquellos actores cuyos quince minutos de fama ya pasaron (sólo Sevigny se salvaría de este mandato). Como nunca, la televisión se quiere parecer al cine. No lo logra, aunque a veces parece que lo hiciera. Sus valores de producción (vestuario, locaciones) crecen año tras año, a los que se agrega un lenguaje de calidad (composiciones de encuadres artísticas, por ejemplo). Pero sobre todo pretende ser osada por sus temas. En “Big Love” esto es infalible para la audiencia: la poliginia se ambienta en un apacible suburbio, donde esta práctica ha sido prohibida por la Iglesia Mormona hace más de un siglo (argucia argumental falaz, según Badani). La religión y Occidente ponen el grito en el cielo. Porque para algunos intelectuales la familia es la cédula básica por la que el sistema reproduce sus estructuras de poder. Ergo: la monogamia trabaja para el sistema, y la poliginia es patrimonio de la rebelión. La monogamia sería un ente represor de la naturaleza humana. ¿Demasiada teoría? Sí, mejor callar e ir a la acción. A ver “Big Love”, y tal vez discrepar.
Por DIRECTV, todos los domingos. A las 23 Horas, Canal 524, HBO.