Extradición En Chile, Fujimori recorre una loca geografía marítima y terrestre.
Las Tentaciones del Mar (VER)
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Domingo 20 de agosto, Fujimori pesca en el balneario de Zapallar, a 120 km de Santiago.En Lima la extradición parece inundada. |
Alberto Fujimori disfruta en Chile de algo que más parece un año sabático que una libertad provisional.
Desde que la Corte Suprema de ese país decidiera terminar con su encierro en la Escuela de Gendarmería de Santiago, en mayo pasado, el prófugo ha llenado su agenda con algo más que citaciones al despacho del juez Orlando Álvarez.
En los últimos meses se le ha visto paseando por balnearios, retozando al sol y haciéndose a la mar. En agosto organizó una excursión al balneario de Zapallar, a 120 kilómetros al oeste de Santiago, alquiló una caleta de nombre ‘El Maestro’ en el puerto Quintero y pescó durante horas. Estaban con él su esposa Satomi Kataoka, algunos pescadores y guardaespaldas. El botín pescado por el prófugo terminó fileteado y sazonado en una fuente de cebiche que compartió con los espectadores. Al mejor estilo campaña electoral del 2000.
No era la última escapada marina. En setiembre emprendió rumbo al balneario de Los Vilos, a 224 kilómetros al norte de Santiago, donde también desenfundó su caña de pescar y esperó pacientemente. Bien sabe él que en el mar la vida es más sabrosa y a lo mejor sueña con que por ahí pueda asomar una nave amiga.
Mientras, aquí en el Perú la extradición hace agua. El procurador adjunto encargado de seguir el caso, Iván Montoya, renunció alegando falta de apoyo político de parte del Ejecutivo. Antonio Maldonado, ex procurador ad hoc, señaló a CARETAS que la extradición ya no es una prioridad del gobierno (CARETAS 1945). En un intento de salvar el proceso, el nuevo encargado de la Procuraduría, Carlos Briceño, ha viajado a Santiago para reunirse con el abogado contratado por el Estado peruano, Alfredo Etcheberry.
Los gestos políticos de las últimas semanas parecen dar la razón a Montoya y Maldonado. Rolando Sousa, abogado del prófugo y congresista fujimorista, es el flamante presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento, mientras que Keiko Sofía Fujimori fue elegida presidenta de la Liga Parlamentaria de Amistad Perú-Chile. Ambos cargos confieren a Souza y Keiko la posibilidad de desplegar toda clase de argucias para pintarles a sus pares mapochinos que la extradición es cosa del pasado.
Hoyo en Uno
Para nadie es secreto en Santiago que Fujimori tiene especial predilección por el mar. Sus escapadas a balnearios para pescar han sido múltiples. Pero también se le ha visto practicando un deporte que aprendió gracias a su esposa nipona: el golf.
Como se recuerda, la señora de Fujimori era administradora de uno de los mayores y más exclusivos clubes de golf de Tokio, el Mino Country Club. En Santiago, la pareja frecuenta el club Brisas de Chicureo, en Santiago.
La vida nocturna tampoco es ajena al dúo Fujimori. Uno de los restaurantes favoritos de ambos es el Mare Nostrum, en la comuna de Providencia, a pocos minutos de la casa de ambos en Las Condes y especializado en comida peruana e internacional.
Sus viajes fuera de Santiago no sólo tienen como destino la pesca, también suele escaparse para visitar a enigmáticos amigos. Por ejemplo, en junio pasado, se le vio enrumbar en una camioneta de lunas polarizadas a la comuna de Santo Domingo, a 104 kilómetros de Santiago. También se le ha visto por la VI Región, siguiendo la ‘ruta del vino’. Ahí lo vieron visitando viñedos y probando vinos directamente de las barricas.
Fujimori también se ha dado tiempo para visitar las lagunas de Vichuquén, localidad ubicada en el centro de Chile, donde se hospeda en una suite del Hotel Isla Seca a un costo de US$ 170 la noche.
Tal parece que el prófugo es en Chile poco menos que un divo. Ha recuperado parte de la buena vida de que disfrutaba en Japón y hasta se da el lujo de rechazar ofertas mediáticas de la prensa escrita y televisión. Se sabe que ni el programa ‘Animal Nocturno’ de Felipe Camiroaga, ni la conductora Vivi Kreutzberger, han podido lograr alguna primicia con él.
Mientras goza de una vida de placer y relajo, “Chinochet”, con la paciencia oriental que lleva en la sangre, espera tranquilo a que los hilos invisibles que tan cuidadosamente movió durante la campaña electoral rindan sus frutos y terminen por llevar al traste casi un año de incesante trabajo por lograr su extradición. Debe estar pensando, además, en redes que no son necesariamente para pescar (Patricia Caycho).