Vida Moderna Desde Baviera llega a Lima el amarillo reluciente de la malta al estilo alemán. El Oktoberfest, del 20 al 22 de octubre.
Mes Dorado
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Hospitalaria sonrisa de Lisetti Schaus Koch (21), que también forma parte del grupo de bailarines que representarán a Pozuzo. |
Seguro que, con el pasar de las horas, la arenga resonará cada vez menos clara y más estruendosa, pero siempre festiva:
“¡Oans, zwoa, drei, g´suffa!”. Uno, dos, tres, para adentro. Aunque Defensa Civil ha prohibido la utilización de los tradicionales chopps de 1 litro conocidos como masskrug –en Alemania y otras partes del mundo uno hasta puede quedárselos como recuerdo–, la versión peruana del Oktoberfest promete. Es la tercera vez que Sepp Schauberger organiza la fiesta en el vértice del Museo de la Nación, que incluye música, danzas (a cargo de jóvenes pozucinos) y comida tradicionales de Baviera, el estado federado de Alemania en el que se originó la festividad en 1810. El lugar exacto en el que se hizo la celebración, las praderas de Munich bautizadas como
Therenwiese desde entonces (“el campo de Teresa”, con motivo de la gran fiesta que se armó por las nupcias de la princesa Theresa de Sajonia-Hildburghausen y el príncipe Ludwig de Baviera), aún se preserva como el epicentro de una juerga que todo el planeta ya ha hecho suya. Salchichas, pretzels y galletas en forma de corazón son el complemento de la bebida protagonista: la cerveza. Para estar a la altura de la tradición, cerveza Cusqueña ofrecerá una edición especial de fermentación baja y acentuado sabor a malta y lúpulo, más oscura que la normal; sólo estará disponible en la fiesta. El buen beber, el buen vivir, según la visión alemana –y bávara en especial– por tres días en Lima. Y con algunos toques peruanos (pisco y marinera), como para dejar claro que la cerveza y la amistad se sirven una de la otra y combinan bien. Vale decirlo de nuevo:
¡Oans, zwoa, drei, g´suffa! (G. Silva).