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Personajes Un premio para el periodista “que también es novelista”.

La Otra Vida de MVLl

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MVLl en el Cabot: “El periodismo es la gran garantía de la libertad”.

Mario Vargas Llosa fue periodista antes que cuentista y novelista. Era ese chiquillo de 15 años que llevado por su padre, ese irascible padre que creía salvarlo así de su afición a la poesía y mariconadas parecidas, apareció un buen día en el viejo local del diario La Crónica, en la calle Pando, en el centro de Lima, para presentarlo a su director. Era un muchachito flaco e inexperto, pero cuya afición a las letras le abriría muy pronto el camino del periodismo, ya que en La Crónica de esos tiempos trabajaban viejos lobos de la profesión, con quienes aprendió todos sus secretos, desde cómo redactar bien y en forma concisa una información; la primera, según cuenta MVLl en “El pez en el agua”, fue dar cuenta del arribo del embajador del Brasil, nota que él elaboró y que el director Aguirre Morales, ante quien su padre lo había presentado, aprobó casi sin más correcciones que las naturales: Concisión, precisión, objetividad total, mi amigo.

Me imagino la emoción del chiquillo aprendiz de periodista al leer al día siguiente su nota publicada (él mismo dice al respecto): “Y a la mañana siguiente, cuando compré La Crónica y la hojeé, ahí estaba el recuadro: ‘Esta mañana presentó sus cartas credenciales el nuevo embajador del Brasil’. Ya era un periodista”. (Ibid).


 


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