Actualidad No es un huracán como el de 1985 pero sí hay vientos cruzados.
El Soplo de los 100 Días (VER)
En 1963, los primeros 100 días de Belaunde vibraron y los de Alan García en 1985 remecieron al mundo. Pero después, como con Napoleón, llegó su Waterloo. Esta vez García no ha desatado conflictos sino buscado entendimientos, algunos pragmáticos en extremo. Se acerca al fujimorismo golpeando a las ONG y besa el anillo del Cardenal que ha llamado “asesinos” a quienes utilicen la píldora del día siguiente –sin importar las consecuencias. Alan II promete mucho y su popularidad ahora bordea el 70%, pero puede estar gestando una convivencia riesgosa. (Ver próxima nota). Las últimas fotos procedentes de Santiago sugieren que la principal preocupación de Alberto Fujimori es escoger entre ají de gallina y lomo saltado en los reputados restaurantes de comida peruana que han tomado por asalto la capital chilena. La presión judicial amainó. Aunque los nuevos procuradores acaban de cumplir con una nueva visita al sur y anuncian que las diligencias para decidir su extradiciónsu extradición han concluido en la justicia chilena (ver Mar de Fondo), sus iniciativas no parecen replicarse en el alto gobierno.
Llámese una forma de ‘real politik’ (la fría política de lo factible) al estilo de Alfonso Ugarte con su dosis de viveza criolla, un ‘síndrome de Estocolmo’ de compañeros cautivos, o simplemente masoquismo criollo, el Apra durante décadas se ha inclinado consistentemente a entenderse con enemigos que castigaron al movimiento con severidad.
Manuel Prado persiguió a apristas, no a comunistas, durante la II Guerra Mundial, pero en 1956 el partido llevó por segunda vez al poder al ‘Teniente seductor’ como parte de una Convivencia de antípodas ideológicas.
La dictadura de Odría llenó El Frontón de apristas y declaró “indigno de la nacionalidad peruana” a Haya de la Torre mientras lo mantenía cercado durante 5 años en la embajada de Colombia, sin darle salvoconducto.
En 1963, sin embargo, el Apra formó una Coalición opositora con la UNO cuya intransigencia no solo impidio el inicio de una reforma agraria racional inspirada por socialcristianos (como Valentín Paniagua) sino que contribuyó al golpe de 1968 y el derrocamiento de Belaunde (Antes, en 1962, para evitar un golpe y en una última noche dramática, Haya había cedido inútilmente su presunto triunfo electoral a Odría y no al ex diputado de centro izquierda Fernando Belaunde).
En los años 80’s, cuando Alejandro Miró Quesada Garland fue elegido presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa, García lo recibió en Palacio desplegando el regimiento escolta en el patio de honor. El Comercio, siendo decididamente antiaprista antes, siguió siéndolo después.
Ahora el segundo gobierno de AGP se acerca a Alianza por el Futuro, la agrupación fujimorista en el Congreso que reúne 13 escaños. Estando en minoría el gobierno, necesita, por cierto, votos de otras bancadas. Se podría decir, además, que con Keiko y Alberto Fujimori, Sí Cumple tiene gente potable a la cabeza. Pero no todos lo son, y algunas de las concesiones que está negociando el aprismo, como asediar a las Organizaciones No Gubernamentales, son costosas interna y externamente.
Pero allí están mientras el Presidente critica exageradamente al Cholo Toledo y parece olvidar que en la noche del golpe de 1992 fuerzas militares balearon su casa mientras su familia se albergaba allí, que llegó a la embajada de Colombia después de estar a salto de mata varios días, que su esposa Pilar acompañada por Jorge del Castillo fue zarandeada frente al Palacio de Justicia por una poblada propicia, que el fujimorato lo intentó extraditar repetidas veces y lo sometió a una campaña de desprestigio durante años, induciendo a gente como Alfredo Zanatti a declarar contra él.
Pero esta reiteración masoquista se expresó antes, cuando en febrero de 1999 concertó una entrevista exclusiva con Frecuencia Latina, el canal que más explícitamente había avalado el golpe de 1992 y mejor justificaba la persecución contra opositores.
Ahora se diría que en la más amplia bancada UPP de 20 asientos, que originalmente obtuvo 42 escaños y ahora está distante de una minoría humalista, sería campo más fértil (o menos contradictorio) para buscar votos.