Vida Moderna Los Crazy/Busy, adictos al trabajo del nuevo milenio.
Neurosis Digital
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Hallowell afirma que la energía utilizada puede ser reencauzada positivamente. |
LA primera impresión para el lector desprevenido podría ser que los libros del psiquiatra Edward Hallowell, que se venden por millones –principalmente en Estados Unidos–, encajan perfectamente en la categoría que el mercado editorial denomina “autoayuda”. Algo podría haber de eso, en cuanto su obra se despoja de todo lenguaje especializado y más bien se acerca a las maneras literarias y gráficas preferidas de Coelho, Osho, Grisham y el conocido etcétera; pero los logros y aportes de Hallowell sobrepasan su intrínseco gancho comercial.
Hallowell ha acostumbrado a la comunidad médica norteamericana a entusiasmarse con cada nuevo título suyo. Graduado de Harvard, una de sus primeras obras de resonancia fue ‘Llevado a la Distracción’ (Driven to Distraction, 1994), en donde sostenía que el Trastorno por Déficit de Atención Hiperactiva (TDAH) no era un fenómeno que afectara exclusivamente a los niños. Esta idea canónica es la base de muchas propuestas posteriores, la última de las cuales diagnostica un nuevo tipo de patología mundial, un TDAH condicionado culturalmente por los rigores de la economía neoliberal, la tecnología hiper desarrollada, las relaciones fast food y demás estragos de la vida posmoderna. A los humanos aquejados por tal mal, Hallowell los ha bautizado como crazy/busy.
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TERMINOLOGÍA CRAZY/BUSY. Una serie de síntomas y términos caracterizan la patología definida por el psiquiatra. |
¿Nunca en su vida ha tenido usted tantas cosas que hacer? ¿Y se desespera porque no le alcanza el tiempo para hacerlas todas, ni siquiera para terminar de leer este breve artículo? Aterrorícese, podría ser un
crazy/busy. Las posibilidades se disparan si es que hay mucha dependencia de agendas electrónicas, celulares, ipods, cualquier tipo de computadora portátil y pantalla luminosa, etc., usualmente acompañada de ansiedad y sensación de impotencia por no poder manejar el tiempo a voluntad. Otros síntomas son característicos (ver gráfico). El autor propone fijarse como objetivo una etapa de bienestar físico y mental que él denomina el ‘Estado C’ (calmado, concentrado, curioso y creativo), el cual se alcanza luego de un laborioso análisis de las prioridades que uno tiene en la vida y el tiempo que les dedica –el libro trae un formulario para tal fin–. Lo demás cae por sí solo: fíjese un tiempo límite para revisar el correo electrónico, use el Google racionalmente y sólo cuando sea necesario, trabaje con la puerta de la oficina cerrada (y por cortesía a los compañeros de trabajo asiduos a la tertulia y el cigarrito, con un cartel en la puerta que diga: “Estaré disponible a las … p.m.), y deténgase a observar el sunset camino a casa, entre otras cosas –con oportuno ojo marketero, Hallowell ha colgado una página web (www.crazybusylife.com) en la que cada semana da nuevos tips y testimonios acerca de la efectividad de su método para rozar el ansiado Estado C–. Hábitos y detalles que en otras épocas no hubiera sido necesario descubrir en un libro.
(G. Silva)