Actualidad El APRA pierde, Alan García gana y vuelve a posicionarse como director de orquesta.
De Vuelta al Juego (VER)
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Viajó a Lambayeque para inaugurar local del Agrobanco. Aunque calificó de “puñalada al corazón” haber perdido la alcaldía de Trujillo aprovechó para recordar su papel de líder en un mar de autoridades fragmentadas. |
No era Naylamp, el hombre divinizado que desembarcó en la costa norte con su flota de balsas y construyó un templo en las orillas del río Lambayeque. Pero Alan García llegó hasta allí para asegurar que, a pesar del pobre papel cumplido por el APRA en las elecciones regionales y municipales, él volvería a barrer allí a Ollanta Humala.
Justificó la derrota al aclarar que partidos como el suyo tenían una visión integral que no prendía en el escenario local ocupado por movimientos similares “a los antiguos señoríos”. Para él, lo importante era que el partido nacional y el local vayan en la misma dirección. Él representaba, y ahí sí parecía ser poseído por el espíritu de la leyenda, “la unidad de la nación”.
Inauguró la oficina del Agrobanco –“siempre lo llamaré Banco Agrario”– y anunció inversiones millonarias. Era una forma de recordar que, aunque el reparto cambiase, seguía siendo el director.
A su salida de Palacio de Gobierno el lunes 20, el premier Jorge del Castillo ofreció unas declaraciones que pudieron remitir a un sapo que pasaba por su garganta. Después de las elecciones, consideró, “el liderazgo del Presidente queda reforzado ante la atomización”.
La tarde siguiente Del Castillo salía en su camioneta de la Presidencia del Consejo de Ministros a reunirse con Hernando de Soto en San Isidro para tratar la estrategia de ratificación del TLC. “Claro que también pasa esto”, reconoció con una impresión entre las manos de las declaraciones hechas horas antes por García. “He llorado la noche del domingo”, había lamentado, “porque jamás pensé que se pudiera perder la cuna y la tumba de Haya de la Torre. Es una puñalada al corazón”.
Pero ambos extremos, el asentamiento del liderazgo presidencial y la daga enterrada figurativamente en el corazón, tienen su asidero.
Para García era fundamental preservar los bastiones apristas. No solamente perder la alcaldía de Trujillo constituye una tragedia. No ganar la del distrito de Barranco, como se confirmaba el martes último, también adquiría contornos de plancha quemada por haber sido escenario formativo de los actuales mandatario y primer ministro. Apenas Breña, donde se enclava la Casa del Pueblo, quedaba como simbólico distrito limeño en manos apristas.
La debacle del partido de gobierno es incuestionable.
Pero García se había declarado neutral a principios de la campaña. Para explicar por qué prefería un escenario políticamente disperso, en un consejo de ministros el Presidente comentó que “el poder es culpa y la culpa hay que compartirla”.
Tenía los precedentes en la cabeza. Dónde la descentralización es todavía ensayo y error, la docena de presidencias regionales se convirtió en un presente griego para el aprismo. Del Castillo no duda en afirmar que contribuyeron a poner en riesgo la última votación presidencial.
Descentralización Asistida
Los presidentes regionales han visitado Palacio de Gobierno para entrevistarse con García. La PCM se asemejaba en los últimos meses a una puerta giratoria por donde ellos desfilaban para negociar financiamientos y resolver conflictos.
Del Castillo comenzó de inmediato a cuadrar la agenda con los electos. El miércoles 22 sostuvo un encuentro con el triunfante alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio. Luego arrancará por los departamentos más pobres. El lunes 27 recibirá a David Salazar de Apurímac y el martes 28 a Federico Salazar de Huancavelica. Entre los demás, Juan Manuel Guillén (Arequipa) y Yehude Simon (Lambayeque) se proyectan como interlocutores privilegiados del Ejecutivo. El premier es optimista hasta con las probables ovejas negras, como Alberto Quintanilla, candidato en Puno por Avanza País de Antauro Humala (“es mi amigo y soy amigo de su padre”).
La estrategia consiste en neutralizar los caudillismos en la sala de juntas y empujar la descentralización, pero siempre con las riendas en el puño derecho del Ejecutivo. Mantener el relativo control de los recursos es todavía una prioridad (ver nota siguiente).
También lo será lidiar con la multitud de alcaldes provinciales y distritales elegidos con menos del 20% de los votos. Situaciones así llevadas al límite terminan en episodios como el de Ilave.
Bálsamo contra la presión
La ambivalente relación que el Presidente mantiene con la maquinaria del partido lo convierte en inesperado ganador de la última contienda electoral. La intensa presión ejercida por la militancia durante su primer gobierno se desembalsó luego de la caída libre en su popularidad.
Una prominente figura del gobierno advierte que hasta ahora la presión no se ha repetido, pero acepta que el revés electoral funciona “como un bálsamo” para prevenirla.
De nuevo, AGP le demuestra al aprismo post Haya de la Torre que sin él como figura de arrastre todavía no significa mucho electoralmente. “En algún momento voy a recuperar Trujillo, aunque tenga que ser candidato a la alcaldía”, dijo sin atisbo de ironía en Lambayeque.
El cambio en la correlación de fuerzas dentro del partido también juega a favor de García, que aparece por encima de la situación. Los tres secretarios generales –los licenciados Del Castillo, Mercedes Cabanillas y Mauricio Mulder– viven de puerta para adentro, y algunas veces hacia fuera, en una intensa pulsa política. Y aunque ninguno lo reconozca tienen los números 2011 impresos en las retinas.
Consultado, Mulder insistió en que el caudal aprista se mantiene, “sólo que se ha dispersado. Hemos sacado los mismos votos que obtuvimos en la primera vuelta para las elecciones al Congreso”. Admite que uno de los errores fue someterse a elecciones internas en todos los departamentos. “Somos un partido político y lo que los vecinos quieren son técnicos no políticos para que les cuiden las pistas y les limpien las veredas”, resumió.
¿Cómo queda Mulder luego de dirigir al partido en el proceso electoral? Él afirma que las secretarías generales tienen fecha de caducidad en junio del 2007 y no hay fecha acordada para elecciones internas. Pero compañeros rivales de peso aseguran que el proceso no pasará de febrero próximo y que Mulder debió acompañar el reconocimiento de su responsabilidad con la carta de renuncia.
Mientras las fichas se reacomodan García vuelve al ruedo como lo hizo el martes en Lambayeque. Su partido, aparentemente, lo juega en otra cancha (Enrique Chávez).