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Seguridad Vio morir a su madre y quedó baldada en un accidente que causó 37 muertos. Ahora exige justicia a una empresa todavía impune.

Víctima Y Testigo

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Silvana tenía pensado seguir una maestría de periodismo en EE.UU. El accidente la dejó con la columna dorsal fracturada, lo que le impide caminar. Le colocaron injertos de piel en las piernas. “Esto es peor que la muerte”, dice.

Sobre su mesa de noche hay medicamentos, sondas, guantes quirúrgicos y un álbum de fotografías. Silvana Zavaleta Pajuelo, de 32 años, selecciona dos fotos y las muestra. En ellas aparece radiante y de pie junto a su madre. Son imágenes de apenas hace un año, pero su vida ahora es otra.

Silvana tiene la columna dorsal fracturada, lo que le impide caminar. Los esfínteres no le funcionan; la vejiga tampoco. Debe colocarse una sonda cinco veces al día para evacuar la orina. La sonda le causa una infección urinaria cada tres meses. Su madre ya no la acompaña: murió en la misma tragedia que a ella la dejó baldada.


 


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