Personajes Tras un cuarto de siglo, los hijos ideológicos de Milton Friedman se reúnen para homenajearlo.
De Jóvenes Turcos a Tíos Tercos
 |
Enrique Ghersi, Iván Alonso y Mario Ghibellini luciendo la corbata “Adam Smith”, análoga a la de Friedman (ver recuadro). |
Veinticinco años después se vuelven a ver las caras. Fue en el homenaje a Arturo Salazar Larraín –su ex jefe en La Prensa– por su reciente doctorado Honoris Causa. “A punta de gregario, uno se vuelve colectivista”, explica Mario Ghibellini. Quizás el argumento también justifique las 30 almas libertarias reunidas en el homenaje a Milton Friedman en el Congreso de la República. 40 incluyendo prensa.
La poca afluencia no sorprende. Aunque Iván Alonso y Enrique Ghersi rescataron memorables debates (Friedman vs. Pérez de Cuéllar, Friedman vs. Luis Alberto Sánchez, y el famoso Friedman vs. Mario Vargas Llosa en el que el norteamericano tildó de “estatista” al novelista), los curiosos que rondaban no se animaron a entrar. Las ideas del liberalismo –aquella filosofía política que prioriza los derechos individuales y la libertad– han sido siempre impopulares en el Perú. Pero también contrariadas por muchos de sus supuestos exponentes. Alguna vez lo dijo Julio Cotler: “No existe el partido liberal”. Para Ghibellini, los liberales están en vías de extinción. Enrique Chirinos Soto, jefe de la página editorial de La Prensa en 1981, los bautizó como los “jóvenes turcos” –por el precoz radicalismo que predicaban– antes de pasar por el Partido Demócrata Cristiano, el Fredemo, el aprismo, el fujimorismo y el montesinismo. Algunos les refregaban la chapa con encono. Ellos les retrucaban “Los Abuelos de la Nada”, principalmente a Ricardo Vega Llona y otros empresarios.
¿Los jóvenes turcos son ahora abuelos? Al respecto, un cuestionario. A la usanza ideológica, sólo las mejores respuestas fueron premiadas con su publicación:
–¿Extrañará más a Fidel Castro o a Pinochet?
–MG: Pienso en el final del cuento “Los teólogos” de Borges. Dos teólogos que se habían odiado ciegamente durante toda su vida, al final, “para la insondable divinidad (…) formaban una sola persona”.
–¿En cuál materia (sexual, moral) se considera más conservador y en cuál más liberal? ¿Los años lo han ladeado?
–MG: La libertad es una sola y los años le han agregado humor a la defensa de mis principios. Pero no me han torcido. Soy un viejo turco.
–¿Cómo concilia el lío con De Soto por “El Otro Sendero” con las teorías de derecho de autor de Friedman?
–EG: Una cosa son los derechos de autor y otra los copyrights. La denuncia contra De Soto es por infracción a los derechos de autor. Friedman está totalmente de acuerdo con ello.
–¿Confiesa pecados mercantilistas?
–EG: Soy abogado. Tengo la obligación profesional de guardar silencio. Lo sabrás cuando se publiquen mis memorias, tras mi muerte.
–Una capciosa: ¿Privatizaría el oxígeno para que pueda llegarle a los ciudadanos que votaron por Humala?
–MG: No quisiera imaginarme una “administradora de los servicios de oxígeno” estatal. La muerte por asfixia sería probablemente la más común. EG: Ridiculizar a los electores de Humala es la peor forma de construir una democracia.
–¿Comparte con Mauricio Mulder el mote de “perro fino” (come caviar)?
–No.
–¿Habla con eufemismos para no asustar a la gente?
–EG: Luego de escribir “El Otro Sendero”, De Soto me pidió cambiar la palabra “liberal” por “popular”. Quizás fueron razones de marketing. IA: No, pero recuerdo a Fujimori y su Comisión de Promoción de la Inversión Privada (léase Comisión de Privatización).
–¿Cuál fue el error de Libertad?
–MG: Combinar una retórica cercana al liberalismo con un elenco lleno de mercantilistas. EG: Tentar la presidencia haciendo ideología. Es “la paradoja del gran reformador”: pierdes, pero cambias la agenda política. Antes del 90, “liberal” era una mala palabra y privatizar era un insulto. Hoy no.
–¿Se vio reflejado en “El Pez en el Agua” y “Los últimos días de la prensa”?
–MG: La de Bayly es una divertida caricatura y es ficción. La de Vargas Llosa, en cambio, un libro de rencores. A los que le planteamos críticas por su inconsistencia con el liberalismo nos tachó de varias cosas, pero nunca las justificó. No comparto sus opiniones sobre Federico Salazar. Más bien, comparto las de Federico sobre Vargas Llosa.
–¿Es posible la gesta de un partido liberal en el país? ¿Por qué?
–MG: No lo sé. Creo que hay un conflicto entre ser liberal y aspirar al poder. El liberalismo ha dado sus mejores combates desde la trinchera intelectual. La discusión y la discrepancia conviven mal con el poder.
Finalmente, la foto. “Nadie quiere salir a la izquierda”, dice Ghibellini. Todos recordaron tiempos más delgados. Clic. (Carlos Cabanillas)
La Santísima Trinidad
 |
Friedrich Hayek, Milton Friedman y Ludwig von Mises: gurúes ideológicos de los turcos. |
Von Mises fue por muchos años un funcionario público. Trabajó en la administración financiera austríaca hasta que se hartó por su excesiva burocracia. Con dicha experiencia, se convirtió en un enemigo de la inflación, demostrando en sus libros que la cantidad de dinero en la economía no era neutral. Señaló, además, que al sistema comunista le hacía falta un mecanismo de precios para la adecuada distribución de recursos. Para los liberales, fue la piedra angular de la llamada Escuela Austríaca de Economía. Hayek, también austríaco, fue en sus inicios un férreo opositor a von Mises (su maestro). Creía en la intervención del Estado, pero tras leer “El Socialismo” de von Mises trocó sus ideas por las libertarias. Su rivalidad con la escuela keynesiana fue beligerante y salpicada con política (durante entreguerras y en la posguerra se aplicaron las ideas de Keynes). Su mayor aporte, según muchos liberales, fueron sus teorías sobre los ciclos económicos. Y el recientemente fallecido Friedman, por su lado, fue el principal líder de la llamada Escuela de Chicago y el promotor más fuerte de las políticas económicas monetaristas. Falleció el pasado 16 de noviembre del 2006. Los liberales de todo el mundo lo recordarán. Los manifestantes en Estocolmo durante su premiación en el Nóbel de 1976 también.
Los Jóvenes Trucos
Aguerrido círculo toma la posta liberal. Y en San Marcos. |
El ala dura de Vanguardia Liberal propone el fin de la educación pública. |
Polemizar en Quilca como ritual de iniciación. Solo y desarmado, a merced de los espirituosos autores de pintas como “TLC = Toledo la cagó”. Si el aspirante impone su dialéctica a punta de codazos, las puertas de azufre de El Averno se le abren de par en par. Resaca mediante, apoya su palma derecha sobre un ejemplar de “Rumbo a la libertad” de Álvaro Vargas Llosa.
“Sí juro”. Y ya: es parte de Vanguardia Liberal (VL), la agrupación más hostigada de la UNMSM. “Cierta vez nos vetaron la conferencia de Carlos Alberto Montaner”, recuerda Julio Sancho de VL. Como era un contrasentido esperar algo del Estado, VL asumió la iniciativa privada: en diciembre del 2004 llevó a Mario Vargas Llosa –con una amplia sonrisa– de regreso a su alma máter. “Aquí hay muchos capitalistas pero no lo saben. Los centros federados, por ejemplo, alquilan sus locales al mejor postor” argumenta Sancho. ¿Una autocrítica? “La fragmentación, igual que la izquierda”. ¿Una confesión? Las “fiestas libertarias”: llegan cuando quieren, flirtean con quienes se les antoja y toman lo que pueden. “Somos capitalistas pero tenemos que hacer chanchita”, confiesa Renzo Cánepa, fundador y líder de VL. “Las chicas liberales suelen ser conservadoras en materia sexual”, se lamenta y luego recuerda a una enamorada a quien cortó por su indefinición ideológica. “Era aprista”.