Chica Caretas Ubicua modelo, Maricrís Rubio, presente adelantado del viejito pascuero.
Feliz Maricrís
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La modelo trujillana administra, junto a sus padres, un restaurante de comida criolla en el norte del país. |
NO la busque bajo un árbol; tampoco envuelta en papel de regalo. Porque el regalo navideño, sólo por esta vez, está encima de la caja. Y el único listón por jalar es el de su traje de baño.
Pero no: se trata sólo de un obsequio para la vista. Maricrís Rubio Ponce de León, reconocida y espléndida modelo de pasarela, se mira pero no se toca. Con incontables comerciales, portadas de revistas y sesiones fotográficas en su haber, la Rubio se le ha hecho familiar a prácticamente todo Lima, muy a pesar de su belleza fuera de lo común. Beldad atípica, pues su metro setenta de estatura y sus implacables 91-60-90 van de la mano con una voz más propia de una niña susurrando su carta de Navidad. Al respecto, la Rubio aclara que jamás le faltaron buenos regalos. “Una casita, una cocinita, una barbie”. La razón era simple: su madre administraba una juguetería. Eso explica la muñeca. Y hay quienes dicen que San Nicolás no existe. Jo, jo, jo.