Seguridad Esta vez inteligencia tenía razón, lamentablemente. Repercusiones políticas de otra sangrienta emboscada narcoterrorista en el Ene.
El Contragolpe (VER)
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Lunes 18. Mazzetti, Del Castillo y Wagner en gabinete de crisis. En noviembre, la titular del Interior estuvo en el Ene y alertó a la PNP. |
Las sospechas fueron corroboradas el lunes último por la noche. Inteligencia de las Fuerzas Armadas interceptó una comunicación radial entre dos mandos senderistas del Valle de los Ríos ENE y Apurímac (VRAE). Uno de ellos es ‘Alipio’, el despiadado mando militar de Sendero Luminoso en la zona; el otro subversivo no está identificado aún. No era un diálogo cualquiera: ambos celebraban el asesinato de cinco policías y tres civiles ocurrido dos días antes en el caserío de Machente, en Ayacucho.
Fuentes castrenses de alto nivel revelaron a CARETAS un extracto de la conversación ‘chuponeada’: el subversivo ‘NN’ informa a ‘Alipio’ que el ataque fue un “golazo”, pero lamenta no haber recuperado más armamento. Ambos ríen y llegan a un acuerdo: ahora había que desaparecer del mapa.
El martes por la mañana, la ministra del Interior, Pilar Mazzetti, reveló en la Comisión de Defensa del Congreso lo que ya había reconocido el día anterior en Consejo de Ministros: se trataba de una tragedia anunciada y producto de un inexplicable error policial que hoy todos lamentan. Fue un diagnóstico sin analgésico: duro y necesario en una situación extrema.
Y es que después de cierto tiempo de sequías y reproches inteligencia de las FF.AA., la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior (Digimin) y la Dirección Nacional de Inteligencia (DINI) operaron coordinadamente y produjeron inteligencia preventiva que fue compartida sin los celos de antaño. Más que una política de gobierno esto ocurre por la empatía de sus tres respectivos jefes: general EP José Ugaz, general PNP Jorge Cárdenas (invitado al retiro la semana pasada) y coronel EP (r) Héctor Beltrán.
A través de una decena de notas de inteligencia distribuidas secretamente entre octubre y noviembre, los tres organismos llegaron a una misma conclusión: Sendero alistaba un contragolpe mortal en Ayacucho y Junín. Podría ocurrir en diciembre, advirtieron. Había que estar alertas.
Era, pues, una guerra avisada que no debía matar gente. ¿Qué pasó entonces? La inteligencia no llegó a los niveles inferiores o simplemente fue desechada a propósito. Eso lo determinarán las investigaciones del caso.
Lo cierto es que el sábado 16, a las 10 de la mañana, partió del puesto policial de Machente un contingente compuesto por cinco suboficiales de la Policía: Fredy Ayala Gutiérrez, Walter Tume Espinoza, Miguel Sarazas Chino, Néstor Benavides Carrión y Jenner Pérez Cancho; los trabajadores de Enaco Félix Huanaco Yulgo y David Ayma Cáceres; y un muchacho civil que era conocido como ‘Javicho’. La patrulla se dirigía a un operativo antidrogas en la zona conocida como Rosario. Ninguno regresaría con vida.
Corredor de la Muerte
Mazzetti sostuvo que el operativo no fue autorizado. El jefe de la comisaría, el mayor PNP Manuel Tafur, se encontraba en Huamanga por asuntos personales, según versiones. El suboficial Ayala Gutiérrez habría decidido proseguir con la incursión. Los ocho partieron apiñados en una sola camioneta 4 x 4 de placa PIV-808 (la orden es que en un operativo participen de dos a tres vehículos), sin los chalecos antibalas de rigor y sólo con cinco pistolas Pietro Beretta y un fusil HK-G3, lo que resulta incomprensible. En el VRAE, dominio de narcos y terroristas, caminar sin un fusil es una sentencia de muerte. Los policías evitan despegarse de sus AKM por temor a un ataque. “El fusil es tu vida”, es el lema policial allí.
Así, desarmada y expuesta, la patrulla policial fue finalmente atacada por unos 20 terroristas en un descampado entre Machente y Rosario. Los asesinos dispararon con pulso certero y descerrajaron un tiro de gracia en la cabeza de cada víctima. La camioneta registra 148 impactos de bala. Los casquillos pertenecen a fusiles A-3, AKM y Galil, de origen israelí. Los pobladores de la zona dicen, según reportes de inteligencia policial, que los terroristas vestían “botas de jebe, pantalones camuflados y polos negros”.
Ahora preocupantes versiones militares indican que el ataque podría tener como trasfondo una venganza de narcos que no llegaron a un acuerdo.
En el VRAE, como se sabe, impera el narcotráfico que corrompe y mata. El Valle es el gran productor de cocaína del país. Tiene 15,550 hectáreas cultivadas de hoja de coca que producen 104 toneladas de clorhidrato anualmente, según Naciones Unidas. Los senderistas, que se cree son 150 divididos en diversas “compañías”, operan como sicarios y protectores de los capos de la droga. Es su negocio y sustento. Los cabecillas de SL en el VRAE son ‘José’ (mando político), ‘Alipio’ (mando militar) y ‘Raúl’.
Las FF.AA. mantienen el control del VRAE por ser zona de emergencia y foco de los últimos atentados, pero la Policía desplazó en setiembre más efectivos para reforzar los puestos y comisarías de Ayacucho y Junín. En determinados momentos germinan rivalidades entre ambas fuerzas y esto es aprovechado por narcos y sus aliados para obtener el mayor provecho.
La cocalera y congresista humalista Nancy Obregón, que cosechó aplausos en la CADE por su aparente “cambio” de actitud hacia la política antidrogas, volvió a ser la misma esta semana. O peor. El domingo 17 especuló en una entrevista concedida a La República que la muerte de los policías podría estar relacionada con el pedido de interpelación a Mazzetti. “Yo soy sincera y creo que hay sinvergüenzas a los que les importa un comino que mueran sus subalternos para su objetivo”, dijo.
La reacción de los familiares fue comprensible. Maritza Carrión, madre de uno de los suboficiales caídos, dijo a la prensa: “No sé si ella es congresista, narcotraficante o ambas cosas. Sólo le pido que tenga piedad”.
Pena de Muerte
El contragolpe senderista sacudió al gobierno y desató reacciones inmediatas. El presidente Alan García volvió a colocar en el debate la pena de muerte para los terroristas. El proyecto de ley fue enviado al Congreso el martes y será debatido el próximo 19 de enero, según el legislador aprista Javier Velásquez Quesquén. Versiones indican que un sector del gobierno no ve con buenos ojos el desempeño de Mazzetti, pero la ministra del Interior ha recibido el apoyo del jefe del Estado y de la Primera Dama.
El nuevo jefe de la Región Militar Centro, general de división Otto Guibovich, ha sido conminado a cazar a los terroristas vivos o muertos. Cuatro patrullas mixtas peinan el VRAE, pero rastrear a los subversivos no es juego de niños: la zona es inaccesible. Además aún no se destinan helicópteros artillados para reforzar la búsqueda, como ocurrió en otros casos. Al cierre de esta edición, diez terroristas habían sido detenidos con armas y granadas. Está por verse si alguno de ellos participó en la masacre que ha conmocionado al país. (Américo Zambrano, Roberto More).