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28/Dic/2006
 
 
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Opinión

Abriendo Caminos

La interpretación convencional de nuestra situación a iniciarse el 2007 puede resumirse así: “Las cifras macroeconómicas indican que el Perú está pasando por uno de los mejores períodos de su historia. Las exportaciones y las reservas han batido récord en el 2006, llevamos más de 60 meses de crecimiento sostenido, y la inflación se mantiene por debajo del 2% anual. Sin embargo, aún no hemos podido reducir la pobreza significativamente y es una vergüenza que al menos una quinta parte de los peruanos no tenga ingresos suficientes para cubrir sus necesidades de alimento”. El contraste entre la euforia económica y la depresión social es innegable –pero no describe adecuadamente lo que nos está pasando.

Hace más de diez años, cuando publicamos Democracia y Buen Gobierno, el primer informe de Agenda: PERÚ, identificamos un “fermento renovador” en muchos rincones de nuestro país, que empezaba a cambiar la forma en que peruanos y peruanas nos vemos a nosotros mismos y miramos el futuro. En el tiempo transcurrido, que abarca el descalabro del Fujimorato, el gobierno de transición de Valentín Paniagua, la continuidad democrática con Alejandro Toledo y los primeros meses del gobierno de Alan García, este impulso renovador se ha mantenido y extendido, pese a la multiplicidad de problemas que aún enfrentan la mayoría de peruanos y peruanas.

Durante el último año hemos recorrido, una vez más, el Perú para entender mejor lo que nos está pasando. Hemos registrado en video varias decenas de casos y entrevistas con personas que están labrando su propio futuro, muchas veces a pulso pero con mucho éxito. Estos peruanos y peruanas empiezan a notar claramente los resultados de sus esfuerzos, perseverancia y solidaridad. No esperan dádivas o que otros vengan a resolver sus problemas, sino que demuestran una actitud cada vez menos quejosa y resignada, más emprendedora y decidida en prácticamente todos los ámbitos de la vida nacional. Por supuesto, esto no se aplica a todos y cada uno de nosotros, pero si a un número suficiente de personas como para detectar la posibilidad de un cambio irreversible y empezar a hacer realidad lo que el maestro Jorge Basadre llamó “la promesa de la vida peruana”.

En este recorrido por el Perú nos hemos dado cuenta que no hay una sola forma de cumplir esta promesa y hacer realidad nuestros sueños. Tenemos una amplia gama de posibilidades para imaginar, diseñar, escoger y realizar nuestros propios proyectos de vida, y muchos peruanos y peruanas ya lo están haciendo. Por ejemplo, hemos visto casos de éxito en los extremos de una misma actividad económica –desde Nilda Callañaupa recuperando tejidos tradicionales en Chincheros y abriendo un museo en Cusco, hasta Carlos Castro exportando prendas de vestir sofisticadas en Nettalco; desde la comunidad de Raqchi con su programa de turismo vivencial, hasta Casa Andina con su propuesta hotelera de avanzada; desde Vicente Albino en la cooperativa Santa María de Locuto en Piura procesando la algarroba con procedimientos simples, hasta Leslie Pierce en Alicorp exportando alimentos muy elaborados a toda la región andina; y desde Carlos Santiago con una docena de cultivos en las tres hectáreas que le asignó la reforma agraria en Pueblo Nuevo de Colán, hasta José Chlimper en Agrokasa exportando toneladas de espárragos y uvas a las principales cadenas de supermercados del mundo.

También hemos visto, entre muchos otros casos, como la comunidad organizada en Las Moras, Huánuco, ha logrado estándares de atención en salud que corresponden a distritos con niveles de ingresos mucho más altos, empresarias exitosas en una variedad de campos en todo el país, investigadores científicos produciendo conocimientos y tecnologías de avanzada, programas de promoción del empleo que funcionan bien, y niños que se han organizado para trabajar y al mismo tiempo estudiar –sin dejar de lado el juego y la diversión. Cada uno de estos ejemplos muestran lo que se está haciendo en la práctica, pero sin esconder problemas, limitaciones y dificultades. Estaremos presentando estos casos en la serie de televisión Abriendo Caminos que conducimos con Zenaida Solís y Rafo León y que se transmitirá a principios del próximo año.

Nos queda claro que al iniciarse el 2007 tenemos la posibilidad de dejar de ser el “país de las oportunidades perdidas.” Además de tener una situación económica extraordinariamente favorable, y de haber tomado conciencia de los problemas sociales que tenemos que resolver, estamos siendo testigos del renacimiento del espíritu emprendedor sin triunfalismos, idealismos ni ilusiones: estoy convencido de que estamos Abriendo Caminos hacia un Perú mejor. (Francisco Sagasti)


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