Cultural Nuevos ángulos de vida, ideas, virajes, en las páginas de libros de filo polémico.
Un Haya Desconocido
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Alemania, 1931.- Haya de la Torre en el castillo Neuschwanstein, Baviera, cuando preparaba su retorno al Perú para ser candidato presidencial de la recién creada Apra. |
El lunes 22 se presentaron en el Museo de la Nación cinco tomos con los trabajos premiados a lo largo de 17 años en el concurso sobre la vida y la obra del fundador del Apra. Al mismo tiempo, dentro de pocos días sale a luz el revelador libro
Una vida agónica. Víctor Raúl Haya de la Torre de Eugenio Chang Rodríguez, estudioso y hasta confidente de su biografiado.
Lo bueno de la colección es la variedad de autores y de temas. Además, aparte de los textos laudatorios, generalmente poco originales, hay algunos que no vacilan en formular críticas y señalar virajes en el autor de El antiimperialismo y el Apra, y del revisionista Treinta años de aprismo.
Ya en el primer concurso destacó, en este último sentido, el estudio de Pedro Planas (tempranamente desaparecido) y Hugo Vallenas, militante del Partido Aprista o cercano a éste. El ensayo de ambos se titula Haya de la Torre en su espacio y en su tiempo.
Planas y Vallenas ponen sobre el tapete las variaciones teóricas y políticas de Haya, en particular respecto a las ideas de El antiimperialismo y el Apra. El libro, según Haya, estaba listo en 1928, pero sólo autorizó su publicación en 1936. El autor ha sostenido que el silencio se debió a que en el ínterin fue asesinado el joven líder comunista cubano Julio Antonio Mella, con quien había polemizado; pero ahora resulta claro que si ese era el motivo real, bastaba con anular las páginas pertinentes.
En el intermezzo se había producido ya un abandono de los radicalismos iniciales del Apra. Plana y Vallenas lo sintetizan así: “La característica más señalada de los programas ‘máximo’ y ‘mínimo’ de 1931 es la ausencia del programa de nacionalizaciones y la ausencia del ‘Estado antiimperialista’”.
Entre los 21 ensayos compilados y presentados por Luis Alva Castro, presidente del Instituto Víctor Raúl Haya de la Torre, sobresalen Influencia del Apra en el Partido Socialista de Chile, por Juan Reveco; Haya de la Torre: político de realidades, por Hugo Vallenas; En Cuba. La resonancia histórica de Víctor Raúl Haya de la Torre y el Apra, por el cubano Enrique de la Osa, fundador del aprismo cubano y luego seguidor del Movimiento 26 de Julio; y Después del Muro de Berlín. Actualidad de Haya de la Torre, por Hugo Neira.
Haya, Nacionalista
Eugenio Chang Rodríguez es un trujillano que militó en el APRA desde la niñez y que desde hace décadas enseña en universidades de Estados Unidos. Autor de 23 libros, entre ellos el clásico La literatura política de González Prada, Mariátegui y Haya, dará a conocer dentro de dos o tres semanas un trabajo sobre el fundador del APRA.
El nuevo libro traza la historia política, social y cultural en que se sitúa el surgimiento del aprismo. Notable es su relato de la revolución de Trujillo en 1932 y de los fusilamientos implacables que siguieron.
Más de una sorpresa encierran estas páginas. Nos recuerdan, por ejemplo, que el APRA de 1931 era un partido de jóvenes: Haya y Arturo Sabroso tenían 36 años; Carlos Manuel Cox, presidente del primer Comité Ejecutivo, 28; Manuel Seoane y Luis Alberto Sánchez, 30; Magda Portal, 29, y Luis Heysen, 27.
Dato que puede sorprender a muchos es que Haya creó en 1928 un Partido Nacionalista Libertador, en que él sería el jefe político-militar. Conductor castrense sería el expatriado capitán peruano Felipe Iparraguirre, que era instructor del Ejército de El Salvador. Ese proyecto nonato precipitó la ruptura con José Carlos Mariátegui.
Hay muchas otras sorpresas. Verbigracia: la conferencia sobre lingüística computacional que Chang dio en 1967 en la Casa del Pueblo arranca este recuerdo: “Durante el debate, dirigido por Haya, destacó el estudiante de 18 años Alan García Pérez”. (César Lévano).