Nacional Especuladores financieros malbaratean olvidados bonos de la reforma agraria y apostarían a una demanda previa al TLC. Los que no quieren vender y por qué.
Los Bonos, lo Malo y lo Feo
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Miguel Alomía Figueroa, 83 años. Su madre era propietaria de la hacienda Cayhuayma Grande, a 5 km de Huánuco, hoy una cárcel. El Estado le debe S/. 500 mil. |
Un cerrajero trata de abrir el clóset que contiene los hasta ahora inservibles bonos de la Reforma Agraria. Mientras tanto, en su sala, María Julia Gutiérrez arremete contra la empresa norteamericana Gramercy (www.gramercy.com), compradora de bonos. “Son unos inversionistas buitres que se aprovechan de la gente”, señala María Julia, quien se niega a vender y a sonreír a la cámara.
A fines del año pasado, la ministra de Turismo y Comercio Exterior, Mercedes Aráoz, alertó sobre las operaciones de la empresa norteamericana Kramer Inn, consistentes en la compra de los bonos mencionados a un precio irrisorio. Se equivocó. Kramer Inn es una constructora ubicada en Maynas, Iquitos. La empresa que se está haciendo cargo de las susodichas operaciones se llama Gramercy. Con sede en Connecticut, esta compañía administradora de fondos de inversión se puso en contacto, vía electrónica, con los bonistas a través de la Asociación de Agricultores Expropiados Por la Reforma Agraria (Adaepra), que agrupa a aproximadamente 3 200 herederos de la Reforma.