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Policiales Artista Sandro Gamarra está en coma desde el 2005. Se alega negligencia médica.

Función en Espera

En “Kalimando”, obra de La Tarumba. Se recibe ayuda para Sandro en la cuenta de ahorros en soles del Scotiabank, 028-7161335.

Mamá, no puedo respirar”. Rosa Llontop leía los papelitos que su hijo Sandro Gamarra le escribía en su cuarto de la clínica Virgen de las Mercedes, y corría a buscar a la enfermera, una y otra vez. Nadie podía lograr que el médico de guardia, Aland Querevalú, que ese domingo 27 de noviembre del 2005 debía estar al tanto de la condición crítica de Sandro, se acercara. Días atrás, el 19 de noviembre, este había ingresado con una supuesta neumonía, derivado del Hospital Militar en Chorrillos a la clínica privada, también manejada por el Ejército, para que se le realizara una punción. Luego de más de una semana y distintos tratamientos y exámenes, no se tenía un diagnóstico.

Ese 27, Sandro amaneció peor que otros días. El neumólogo determinó que debía pasar a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), pero el médico a su cargo, Arturo Vassallo, no lo entregó a dicha unidad, sino que se retiró sabiendo que no habían camas disponibles para ello. La primera vez que Rosa vio al médico de guardia, Querevalú, este se paseaba con una botella de Gatorade en la mano. “Ya señora, ya va a ir la enfermera”, fue lo único que le dijo. La siguiente vez que lo vio fue cuando a Sandro le sobrevino un paro respiratorio, y Qurevalú salió, por fin, de la sala de doctores, corriendo y descalzo. Pasaron 20 minutos –en los que no se intubó a un respirador a Sandro–, antes que pidiera ayuda de un doctor del Hospital. Veinte minutos más antes que pudieran revivirlo. Durante todo ese tiempo, recuerda su madre, su cerebro no recibió oxígeno. El resultado es el coma vigil en el que Sandro Gamarra se encuentra hasta el día de hoy, año y dos meses después. El pasado 12 de diciembre cumplió 37 años.


 


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