Economía
Invertir en los Pobres
La mayoría de la gente cree que al mundo de las finanzas no le preocupa en absoluto el tipo pequeño, toda la gente de bajos y medianos ingresos que, después de todo, aporta poco al saldo final. Las grandes compañías de hoy y los expertos financieros que las conducen –o las compran y las venden– pueden ser generosos con sus iglesias, sus entidades de beneficencia preferidas y sus familiares y amigos, pero sus vidas profesionales están definidas exclusivamente por la búsqueda implacable de ganancias.
Esa percepción puede ser válida en gran medida, pero no enteramente. Consideremos a Muhammad Yunus, ganador del Premio Nobel de la Paz en octubre pasado. Su Grameen Bank, fundado en 1976 en Bangladesh, le ofreció pequeños créditos a la gente más pobre del mundo, ayudando a sacar a muchos prestatarios de la pobreza. El banco ganó dinero y creció con el correr de los años -e inspiró esquemas de microcrédito similares en otras partes.