Cultural Arrancó la III Feria del Libro de Trujillo, con Bryce como invitado de honor.
Trujillo: La Ciudad de las Letras
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“No somos una feria sólo comercial, somos una feria con otra onda. La gente viene aquí a divertirse”, explica Doig, creadora y principal impulsora de la FLT. |
Una mujer tan pequeña y menuda como Adriana Doig no parece, a primera vista, ser quien lleva la descomunal batuta organizativa de la III Feria del Libro de Trujillo. No parece, hasta que empieza a hablar y el entusiasmo la desborda. Sentada en una de las bancas recién pintadas de la Plazuela El Recreo, espacio tradicional de la ciudad y escenario de la feria, Doig conversa con CARETAS a pocas horas de la inauguración oficial, repartiendo su atención entre la grabadora prendida, el discurso para la noche –que todavía no ha preparado– y el repique constante de un Nextel que es obligatorio contestar. “Ya tenemos Internet inalámbrico, qué tal, qué tal”, dice sonriendo, tras colgar por antepenúltima vez. Un pendiente menos en la lista.
Adriana Doig, trujillana, 45 años, se dio una vuelta por el mundo y volvió al punto de partida en 1992. Se graduó como economista en Lima, estudió en Bélgica, vivió en Brasil. “Volví a Trujillo y no sabía qué hacer”. Pensó en abrir un negocio, barajando tres alternativas: un grifo (“pero no era ecológico”), una heladería (“pero me iba a poner gorda”) o una librería. La última opción parecía la más factible, y así nació Adriática en el 93. Los viajes como librera la llevaron hasta la Feria Internacional de Guadalajara en 1999, “y fue para mí un detonante. Me pareció espectacular, nunca había visto colas larguísimas de jóvenes interesados en temas culturales, y además en una ciudad distinta al D.F. y bajo la organización de una universidad nacional. Pensé que el modelo podía replicarse en Trujillo”, cuenta. En el 2005, y con la presencia de Mario Vargas Llosa como invitado de honor –espaldarazo fundamental–, nació la Feria del Libro de Trujillo (FLT), primera edición.
Letras en el Norte
La noche del 25 de enero, la Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, declaró inaugurada la Feria. Adriana Doig recibió la Medalla de Honor del Congreso de la República en grado de Oficial (momento sorpresa) y el alcalde César Acuña prometió hacer un centro cultural para Trujillo el próximo año, con espacio especial para la FLT incluido. Queda registrado.
Desde el arranque, la respuesta del público ha sido entusiasta. Aunque comercialmente la Feria tiene una oferta que se podría equiparar a la de la Ricardo Palma, en Miraflores, su mayor mérito está en las ponencias, presentaciones, actividades complementarias, números teatrales, lecturas públicas, etc. (ver CARETAS 1960), la mayoría apuntando más allá de la literatura propiamente dicha, o casándola con la identidad nacional, las industrias culturales en el Perú y las temáticas sociales. Una de las grandes novedades es la Feria Rodante, un bus sin asientos y lleno de libros y materiales para niños que está viajando a los distritos más pobres de Trujillo con autores reconocidos en el rubro, como Jorge Eslava, y del que también formará parte Alfredo Bryce, invitado de honor de esta edición.
“Queremos ser parte del circuito internacional de ferias del libro. Queremos ser de las grandotas, queremos ser una referencia en Sudamérica así como Guadalajara es una referencia en Latinoamérica”, dice, exclama, Adriana. Trujillo y La Libertad, tierra de poetas. Y de apasionados en general, habrá que agregar. (Giomar Silva)