Arte Donatello Getsemaní presenta antológica de una obra pictórica que ignora división entre realidad y ficción.
Sueños de Óleo
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“Paisaje de la India”, de la serie “Surrealismo”. Hasta el 24 de febrero en la galería “Víctor Delfín” de la UTP (Hernán Velarde 143, Lima). |
Se empieza por “Vivencias de un sueño: Un mensaje del pasado” (1998). El estudiante de la Escuela de Bellas Artes, Donatello Getsemaní (Lima, 1978) practicaba, como le era usual, una técnica de relajación cuando, entre la bruma de la vigilia, distinguió las añejas formas de otro tiempo: Se vio en el reino Mochica y un señor de ornamentos y ropas como los de aquel de Sipán, le pidió que transmitiera un mensaje a sus coetáneos: su cultura, separada por los siglos, seguía existiendo. Cuando despertó de su sueño, Getsemaní empezó a pintar, obediente.
Cuando sus lienzos se vieron invadidos, junto con el color, por seres acuáticos, aparece “De profundidades abisales” (2000- 2004), como una forma de representar el subconsciente: la oscuridad de sus propios pensamientos. “Surrealismo” (2000-2003), es una serie que compuso en paralelo donde quiso explorar una corriente que le había inquietado desde que, sin saber de vertientes estéticas, inventaba criaturas y paisajes. “Insectología” (2006), es la última parada. Antes de pensar siquiera en los cuadros que conformarían el título, se quedó sin taller (y sin pintar), durante seis meses. Cuando retomó sus lienzos, decidió que insectos y formas femeninas eran perfectos para hablar de reproducción y de vida.